Albaricoques

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Nombre técnico

“Prunus armeniaca”

Historia

Los albaricoques proceden de China y eran conocidos por los romanos aunque se trataba de un producto poco difundido por su alto precio. A España los trajeron los árabes, de cuya denominación “al barcuq” procede su nombre.

Propiedades

El albaricoque es muy rico en vitamina A y contiene también vitamina C. Aporta también minerales, sobre todo potasio, y también fósforo y calcio. Tiene un contenido en agua del 87 por ciento y aporta igualmente 2′5 gramos de fibra por cada 100.

Todos estos nutrientes aumentan extraordinariamente en el caso de los albaricoques secos (orejones), sobre todo los minerales (potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro) aunque también las calorías, 268 frente a las 39 de los frescos. Los orejones contienen además una pequeña (5%) cantidad de proteínas.

Compra

Los albaricoques se presentan a principios del verano y duran casi siempre los tres meses. Conviene comprarlos en su punto y consumirlos pronto, ya que son frutas delicadas y que fuera del árbol maduran mal.

Su color varía del amarillo claro hasta el naranja rojizo pasando por el rosado. Como sucede con todas las frutas, procuraremos escogerlos firmes -pero no duros-, sin golpes y con la piel intacta.

En la nevera se conservan unos 2 días.

Preparación

Deben lavarse a conciencia, ya que la pelusilla que los recubre puede retener insecticidas, e incluso polen, lo que en el caso de personas alérgicas puede ser perjudicial.

Cuando haga falta pelarlos pueden sumergirse 30 segundos en agua hirviendo y luego en agua fría, y la piel se desprenderá sin dificultad.
Si van pelados o troceados deben utilizarse inmediatamente, pues es una fruta que se oxida cuando la pulpa queda expuesta al aire.

Utilización en la cocina

Además de crudos, los albaricoques se utilizan en compotas y es una de las frutas más populares y que mejor queda en mermeladas. Se conservan secos (orejones) y en almíbar.
En repostería aparece en tartas, helados etc. y como acompañamiento en forma de puré, o salsas. El glaseado de albaricoque es insustituible en muchas recetas de tartas como la de manzana o la tarta Sacher.

En la cocina salada también tiene un lugar ya que combina bien con cerdo, cordero, aves y caza a los que acompaña en rellenos y salsas. Tanto fresco como seco podemos incluirlo con éxito en muchas ensaladas.

El albaricoque se utiliza también para la elaboración de licores. Con la almendra (que no se debe comer cruda, ya que es venenosa) se hace el licor italiano “amaretto”.

Algunas recetas

Mermelada de albaricoque
Capón navideño relleno
Ensalada de pato con avellanas y orejones

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