Hay un grupo de gourmets muy científicos y de científicos muy gourmets que viene organizando desde hace dos años unas cenas temáticas en las que es obligatorio aportar un plato cocinado por uno mismo, no vale comprar. A pesar de juntarse allí muchísima ciencia, no se habla nada de moléculas, ni de reacción de Maillard, ni de fenómenos químicos. A mí, que voy por la parte gourmet y no científica, me invitaron al principio por ser muy cocinera y espero que me dejen seguir llevando alguna cosilla, ya que son unas cenas muy divertidas. Y para fenómenos físico-químicos, no hace falta llegar a la comida, basta con organizar todo eso, porque la logística se las trae.

Esta vez, asesorados por un auténtico oriundo de ese país, el tema fue Turquía. Tuvimos comida, música y hasta café turco, turcas la marca, la cafetera y la elaboración de un café que hay que dejar reposar en la taza, pues no se cuelan los posos, y que no tengo más remedio que calificar de brutal.

Aproveché para hacer por primera vez baklava, ese dulce tradicional del Mediterráneo oriental, que a pesar de haber sido reclamado por muchos, parece ser que es de origen turco. Aquí está mi baklava:

baklava

Se me fue un poco la mano con el cuchillo al hacer las marcas y corté de más, así que luego al cocer, se rompió un poco y quedó así de feo. Tampoco fui capaz de poner toda la mantequilla que mandaba la receta. Quizá eso nos deparase un sueño un poco mejor, ya que el postre es una auténtica bomba de calorías, colesterol… no sigo.

Así es como lo hice:
Compré un paquete de pasta filo. Compré también pistachos y almendras. Las almendras venían limpitas y peladas pero los pistachos no, así que los pelé todos y luego los blanqueé unos segundos para quitar mejor la segunda piel. Como tenía unas recetas que decían pistachos y otras que almendras y otras a elegir, decidí mezclarlos. Reuní 300 gramos de frutos secos pelados en total. Los piqué y añadí una cucharada de azúcar, media de canela y media de agua de azahar.
Luego fui poniendo en el molde capas de pasta filo de modo que sobresalían por los lados y las fui untando de mantequilla derretida con un pincel. La receta decía 250 gramos de mantequilla, yo no conseguí poner más que la mitad. Cuando ya tuve 5 o 6 hojas puestas coloqué la mitad del relleno, puse otras 5 o 6 hojas, siempre con la mantequilla, el resto del relleno y tapé con otras 5 o 6 también con el mismo procedimiento y recorté los bordes.
Entonces es cuando hay que hacer el precortado siguiendo la forma que veis para que queden unos rombos. A continuación, 45 minutos al horno a 180º. Se saca y se deja enfriar.
Mientras, hay que ir haciendo un almíbar con 100 ml de agua, 150 gramos de azúcar, y un chorrito de zumo de limón. Cuando está hecho se le añaden una cucharada de miel y media de agua de azahar y se deja enfriar antes de bañar con él el dulce.

Debería haber puesto también agua de rosas, pero por falta de tiempo (había que encargarla) no la pude conseguir. Fallo. Queda apuntado para la próxima, porque esta receta es de las que hay que repetir: buenísima.

baklava.jpg

[1 ct = 1 cucharadita = 5 ml • 1 cs = 1 cucharada = 15 ml • 1 taza = 250 ml • Temperaturas siempre en ºC • calcular cantidades]

entrada revisada el:20 02 2015
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