
Hace frío, llueve, empieza a oscurecer, se acercan las fiestas y eso me hace pensar en dulces… Aunque estos pasteles de almendra no tengan nada que ver con la navidad, salvo en la almendra. Porque me han salido turcos, o árabes, o quien sabe qué.

En lugar de miel preferí utilizar un almíbar de té verde, vaya, árabe también, para empaparlos. Y en cambio, al tradicional relleno de frutos secos le añadí la confitura.Todo muy bien. Estaban ricos por la noche y como llenan bastante todavía llegó alguno al desayuno en excelente forma.
Las capas crujientes aromatizadas por el almíbar de té, el relleno de almendra, más suave pero con textura, el aroma a naranja… conforman algo delicioso, un verdadero lujo oriental.

Pasteles de almendra y naranja al té verde
/ingredientes/
[seis personas]
8 hojas de pasta filo • 125 gramos de almendras crudas • 125 ml de infusión de té verde • 100 g de confitura de naranja • 50 g de mantequilla • 100 g de azúcar/receta/
- Picar las almendras en trocitos de 1-2 mm aproximadamente. Mezclarlas con la confitura de naranja y con dos cucharadas de infusión de té para suavizar la mezcla y que se extienda mejor.
- Separar 4 hojas de pasta filo y untarlas ligeramente con mantequilla derretida con un pincel. Colocar las hojas una sobre otra y extender sobre ellas la mitad del relleno dejando 3 cm por cada borde. Puede parecer poca cantidad de relleno pero está bien.
- Formar un rollo con las hojas de pasta filo rellenas y retorcer un poco las puntas para cerrarlo.
- Repetir la operación con las otras 4 hojas y el resto del relleno.
- Colocar los rollos en una placa cubierta con papel para horno y pincelar con mantequilla. Introducir en el horno precalentado a 180º durante 30-35 minutos o hasta que se doren y no huelan a harina cruda.
- Sacar del horno y mojar los rollos aún calientes con el siguiente almíbar: calentar la infusión de té con el azúcar hasta que ésta se derrita por completo. Cocer tres minutos sin remover.
- Servir cortados en trozos y tibios o fríos, pero nunca de la nevera.
/notas/
Esta receta también puede quedar muy bien con mermelada de albaricoque.
©Texto y fotos: M. Ángeles Torres Secocina





Comentarios:
10 12 2009
7:53
Qué buena propuesta Spoom, seguro que estaban crujientitos y deliciosos. Esta claro que la Navidad es para los golosos, y los que no lo somos, la salvamos de la quema por los asados y el marisco. Aunque sobre esto último, duele menos disfrutarlo en la cuesta de Enero, y valga la contradicción. Centollas Gallegas grandes 45€ el kilo, en Enero 20€ el kilo, Buey de Mar Gallego 25€ kilo, en Enero 14€ el kilo. Etc… etc… Un saludo.
10 12 2009
19:12
Pues serán árabes, pero a mi en Navidad no me importa que me los pongan de postre.
Cuando estuve en Turquía me harte de pastelitos de aspecto similar y que contenían todo tipo de frutos secos en su relleno y almíbares para soñar.
La pasta filo me apasiona, pero el gluten nos lo impide. En fin..
Tus fotos siempre maravillosas.
Besitos sin gluten.
12 12 2009
8:21
Hola Carlos. Antes era como tú, menos golosa, pero me estoy volviendo un montón. Lo que me había perdido!! Y como bien dices, en navidades, el marisco, ¡qué miedo! Yo lo dejaría para enero que está igual de rico y los polvorones son más “de crisis”.
Hola Zerogluten, a mi también me apasiona la pasta filo, aunque a veces nos sale por la orejas ¿por qué no la venderán en paquetes pequeños? En cuanto al gluten, el próximo post va de potajes o sea “zerogluten”. Sin empeñarme en ello, la etiqueta sin gluten ya es de las más gordas de la nube y eso que me faltan por etiquetar muchas recetas antiguas. Es una alegría porque quiere decir que hay un montón de cosas ricas que por sí mismas son aptas para celíacos sin modificar nada.
¡Abrazos a los dos!