23 12 09
Alice o el piano de los ángeles
Leemos libros, pasa el tiempo y nos quedamos con pinceladas, a veces geniales, quizá con un título, un nombre. Puedes decir que sí, que lo has leído, recuerdas que te gustó, el contenido vagamente, lo justo para hilvanar un par de frases si sale el tema. Hasta que un día te apetece volverlo a coger y de pronto recuerdas.
Eso fue lo que me pasó con “Alice o el piano de los ángeles - Cuento gastronómico” de la jurista y gastrónoma francesa Odile Godard. Me me gusta saber que estos escritores gastronómicos vienen del mundo del Derecho. Pienso también en Juan Perucho, juez él, y me intento apuntar mentalmente a esa estirpe jurídico-gastronómica, soñar es gratis. El libro de Godard se editó en español en 2001, así que supongo que lo leí por esas fechas. La relectura ocho años después mereció la pena.
No me interesaron tanto los datos históricos que apunta como la simple y sencilla narración de la vida diaria indisolublemente entrelazada con la cocina y la comida. Una serie de alimentos considerados simbólicos del mediterráneo: pan, aceite, vino, miel, almendras, cordero, pescado, leche, manzanas, hierbas, higos… le sirven a Odile Godard para tejer su cuento. Se echan de menos el cerdo o las legumbres, pero estos olvidos se remedian mediante un cuento que rebosa placer de cocinar, de los mercados, de los ingredientes, de las cosechas, de los vinos, de la alegría ancestral de la preparación del banquete. Nos habla de recuerdos, de reuniones familiares y de amigos, de vida doméstica, pequeños problemas cotidianos, de los hijos que se van y la vida que sigue. Todo ello sin moderación ni recato alguno.
Releía también estos días a Cunqueiro (que ya os comentaré), y pensaba que hemos perdido esa despreocupación, ese disfrutar del momento que brota de su pluma sin vergüenza ni culpa. Pensaba que el ser tan responsables y conscientes de nuestra salud como hoy somos puede que nos esté quitando algo de felicidad y quizá de algo de salud de paso. Soy la primera que anda estudiando etiquetas y preocupándose de grasas saturadas y no saturadas etcétera, etcétera. Pero me parece que estoy dispuesta a enmendarme, aunque sea en parte o a veces. El banquete es legítimo y necesario. También puede serlo estar el lunes a dieta blanda, no lo dudo. Pero ser tan moderaditos en todo como nos aconsejan por todas partes es profundamente cansado. Odile Godard transmite esa sensación dominical que el banquete tiene en nuestra cultura, la abundancia de las cosechas, los ritos que enlazan con otros más antiguos y estos con otros más antiguos aún, y el sentirse parte de todas esas tradiciones haciéndolas vivir en la propia mesa. Ideas absolutamente oportunas para la navidad.
Además de todo eso, el libro trae recetas. Recetas clásicas, confeccionadas de forma casera, con su toque personal, pero con la seriedad de un auténtico chef y una sencillez que las hace elegantes y bellas sin verlas, ya que no hay fotos. No las necesita. Las recetas se cuentan, no se dictan, como las contaría una amiga en la sobremesa, con la última copa de vino en la mano a la luz de las velas. Y ya las ves. Recuerdo que por las fechas en que leí el libro por primera vez cociné unas cuantas y son deliciosas. Me apunto (anotación nº milnosecuántos) cocinar algunas más y postearlas.
He estado buscando el libro en Internet para indicaros cómo conseguirlo, pero está agotado. Si podéis, intentadlo en librerías de viejo. Ya veréis como lo disfrutáis, es un auténtico banquete.
Quiero desear a todos los amigos de Secocina unas estupendas navidades. Que disfrutéis con vuestra familia y amigos de muchos banquetes en los que vuestras exquisitas recetas den felicidad a todos y contribuyan a que la paz y la amistad estén siempre presentes en vuestras vidas.
Feliz Navidad
M. Ángeles
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6 Comentarios »
Miriam/El invitado de invierno • 24 . 12 . 2009 • 15:41
Tienes razón en que la excesiva preocupación por lo que comemos es una castaña… pero desgraciadamente nunca en la historia hemos sido tan sedentarios ni nuestros alimentos han sido tan poco naturales… antes todos sabían de donde venía lo que comían, ahora no tenemos ni pajolera idea. Pero no te aburro más: Feliz y suculente Navidad!
margot • 28 . 12 . 2009 • 3:28
Como han ido las fiestas?
Y tu concierto?
El mio bien, solo una nos salió desafinada, y salimos como podimos, pero muy bien.
Supongo que te ha ido todo genial.
Te deseo un 2010 lleno de paz interior, serenidad, y prosperidad.
Un abrazo.
Margot
polita • 28 . 12 . 2009 • 23:29
Qué apetecible lectura. Me suele gustar el libro con trasfondo gastronómico, cada vez más…
¡¡¡Felices fiestas para ti también!!!
M. Ángeles (Spoom) • 30 . 12 . 2009 • 9:07
Hola Miriam, se pueden hacer banquetes con alimentos buenos y sanos, que los hay. En realidad es eso lo que aparece en el libro. Y de lo que comía Cunqueiro, que te voy a contar… te mueres de envidia. Vamos, que no me estaba refiriendo a banquetazos de salchichas con bacon y bien regados con cocacola…jaja… Sino a algo la mar de campestre y natural. Buenos ingredientes, buena cocina, buenos vinos, buena compañía.
Margot: me fue muy bien y eso que me he cambiado a un coro nuevo que acaba prácticamente de empezar. Me alegro mucho de que te saliera bien tu primer concierto.
Polita: nos gustan estos temas y estamos de suerte porque están super de moda. Acabo de volver de Estados Unidos y es impresionante lo que se encuentra de literatura gastronómica en cualquier librería y eso que ellos se supone que ni cocinan ni tienen tiempo para nada. Me imagino que por aquí el tema irá a más. Me he venido cargadita de libros, ya os contaré.
Felicidades a todas en el 2010. Que tengáis un estupendo año lleno de alegría y cocina para compartir.
eu • 07 . 01 . 2010 • 13:57
Pues estoy de acuerdo contigo, a veces agobia intentar ser tan moderado, yo no dejo de intentarlo, no te voy a mentir, pero de vez en cuando hay que dejarse llevar, sin remordimiento de conciencia, lo cual es estupendo, y una cervecita, pequeños vicios a los que no tengo ni la menor intención de renunciar
M. Ángeles (Spoom) • 10 . 01 . 2010 • 10:41
Hola Eu. Para mi disfrutar de una buena comida o de una cervecita no es vicio, ni pequeño ni grande…!!
Un abrazo
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