Desde 2004 cocinando online

Y offline desde ni se sabe.

En abril de 2004 creé Secocina y conseguí subir mis primeras recetas a la red. Desde entonces he hecho todo en este blog: desde la compra a las recetas, desde la cocina y las fotos hasta el diseño. Eso sí, yo me lo guiso, pero no me lo como (todo); hay otros que arriman el hombro en ese aspecto.

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Durante este tiempo han cambiado muchas cosas en la red y Secocina también. El último cambio (2015) pretende simplificar el blog y dejar solo lo fundamental: las recetas y la gastronomía. Después de muchos años en los que añadir funcionalidades —comentarios, likes, iconos sociales, posts recomendados, widget de twitter…, lo que fuera— nos pirraba a todos, parece que viene una ola de sencillez a la que me apunto encantada. He metido la tijera y he dejado el blog en los huesos, bueno, unos huesos con mucha sustancia, porque aquí están todas las recetas y todo el contenido que constituye el trabajo de tantos años. Han desaparecido las fotos pequeñitas, tan tradicionales de este blog, la barra lateral, los comentarios, entre muchas otras cosas que ralentizaban la página y dificultaban su navegación mediante móviles o tablets. Secocina es ahora elástica, como mandan los tiempos.

Sin embargo, la opción por la sencillez significa más que facilitar el acceso vía móviles. La retirada de lo superfluo me da tranquilidad y mucha paz. Nos regala a todos un blog más manejable y apacible a la vista, un descanso material y mental que me gusta ofrecer en medio de esta vida tan ajetreada que llevamos. Después de mucho añadir, ha llegado el momento de descartar, podar y quedarnos con lo fundamental. Curiosamente, eso me lleva a recuperar el viejo espíritu con el que nació este blog: el espíritu del libro de recetas y gastronomía, ordenado, claro y con buenos contenidos revisados periódicamente en su totalidad. La dinámica de un blog tiende a llevarnos hacia lo contrario: al estilo revista o periódico, siempre un poco caótico, atento solo a lo último mientras los viejos posts se pierden en la noche de los archivos, y, como es lógico, con contenidos más apresurados. Pero cada vez tengo más claro que eso no es lo mío y el cambio a un diseño más simple me ayuda a reconducir el blog por derroteros que me permiten seguir haciéndolo lo mejor que sé en lo esencial: gastronomía, recetas y fotos. Volvamos al principio, a 2004, cuando monté Secocina porque pensaba que compartir una (sola) buena receta era algo importante. Así de simple.

Lo de suprimir los comentarios merece comentario. Siempre he agradecido muchísimo vuestra participación. Habéis aportado estupendas recetas e ideas y me habéis ayudado cuando se me olvidaba algún ingrediente o había algo que corregir. Sin embargo, cuando un blog alcanza las dimensiones de este, se hace difícil atender a los comentarios en unos ochocientos posts a la vez. Por eso estaban cerrados en las entradas antiguas. Por otra parte, había entradas muy visitadas con cientos de comentarios, lo que las volvía lentas y aumentaba demasiado la carga del servidor. Soy consciente de que la mayoría no los leéis, pero aún así me ha costado eliminarlos: muchos de vosotros os habéis prodigado por aquí y vuestros mensajes son recuerdos de buenos momentos gastronómicos vividos juntos. No estaremos aislados, sin embargo. Podéis contactar siempre conmigo por correo o en Twitter.

M. Ángeles

Secocina ha tenido cinco diseños diferentes, un cambio más o menos cada dos años. Es vertiginoso pensar lo que ha cambiado Internet en tan poco tiempo. Todo empezó cuando nos conectábamos con un ancho de banda ridículo y carísimo, un ratito. Cuando había que pensarse lo de poner una foto de 250×250.
Así era:

En 2007

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En 2008

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En 2012

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