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Escribir y publicar Sin receta me ha aportado muchas cosas, y va a seguir haciéndolo. En particular me ha dado la idea y la oportunidad de traer al blog y presentaros a gente maravillosa. Otros blogueros que emplean su creatividad de forma muy personal, porque hay muchos estilos y y muchas maneras. Quiero dar las gracias a los amigos que participáis en esta experiencia de contar cómo y por qué creáis recetas: por vuestro tiempo y por vuestro entusiamo y cariño. Sois especiales y hacéis que me sienta orgullosa de ser bloguera.

Miriam dice que hace cocina sin chorradas, pero la hace con mucho estilo, la verdad. Su blog, El Invitado de Invierno, combina buena fotografía, buena cocina, buen pan y buenas ideas porque Miriam es además de cocinera, panadera y fotógrafa, motor de proyectos tan interesantes como 1080 fotos de cocina, su serie de bodegones o su sucursal de tapas en inglés. Y seguro que me dejo algo, porque no para. La fotografía de Miriam es muy personal, en ella interpreta la tradición del bodegón pictórico al más puro estilo español de una forma serena e impactante.
Os dejo con ella.

“Cualquiera de nosotros puede ser creativo con solo recordar su infancia”

Define tu blog en un par de frases y cuéntanos por qué crees que gusta.
Hago mío el lema del señor David de Jorge: ofrezco cocina sin chorradas, creo. También intento que mis textos entretengan e incluso hagan asomar una sonrisa: me espanta aburrir; esto me parece más importante que el hecho de que las recetas sean o no la caraba. Aunque igual me equivoco.

Eres una persona que se divierte cocinando y se nota. ¿Qué factores crees que ayudan a disfrutar de esta actividad cotidiana? ¿Piensas que la creatividad es uno de ellos?
Para mí cualquier actividad manual supone relajación, entrar en un estado alfa en el que se te puede ocurrir cualquier cosa… también prestándole atención a objetos y actividades concretas distraes la mente de tus posibles preocupaciones, el mundo que te rodea desaparece, y eso de desaparecer va mucho conmigo. Siempre he sido bastante manitas y creo que por eso dentro de la cocina me encantan la panadería y la repostería, porque implican manipular mucho las cosas. Y no sé si será creatividad, voluntad de enredar o ganas de hacerme la listilla, pero soy incapaz de hacer una receta al pie de la letra, siempre cambio algo. Esto es una cosa que casi todos los cocineros aficionados comentan que les pasa. Somos unos zascandiles vocacionales.

¿Eres de los que piensan que ser creativo equivale siempre a ser un revolucionario innovador? ¿O crees que también existe una creatividad más sosegada, más relacionada con los matices y la historia personal de cada uno?
Ser creativo es lo primero, cualquiera de nosotros puede ser creativo con solo recordar su infancia. Ser un auténtico innovador es otro cantar. En este planeta somos muchos, llevamos siglos inventando y es muy difícil ser original, así que personalmente me conformo con muchísimo menos. Pero aunque no seamos grandes innovadores siempre podemos darle nuestro toque personal a las cosas, aunque solamente sea en la presentación, o incluso en la forma en que las explicas.

“Si Leonardo se hubiera educado en la España de hoy no habría llegado a nada”

¿Qué dirías a los que sienten pánico ante la idea de transformar una receta y piensan que eso de ser creativos no va con ellos? ¿Hasta qué punto consideras que hay que estar preparado —clases, recetas, técnicas, etc.— antes de lanzarse a crear recetas propias?
Bueno, yo creo que el pánico en la cocina lo tienes al principio, cuando no tienes ni idea. Cuanto más vas sabiendo, más te lanzas, aunque sin duda crece tu nivel de exigencia. Y sí que pienso que para lanzarse a hacer cosas nuevas o grandes modificaciones hay que tener al menos un buen dominio de las técnicas culinarias y una buena cultura de recetas. Lo que se logra con la práctica y documentándote.

Lo de no ser creativos, sin duda al sistema educativo de este país se le da como hongos hacernos creer que no somos capaces de inventar, es una labor de años y se emplean a fondo. Empieza por el colegio, cuando tus compañeros se tronchan de risa si dices algo que parece distinto o absurdo, aunque lo malo no es que se rían los niños, lo verdaderamente nefasto es que se rían los adultos. Pobres. Si Leonardo se hubiera educado en la España de hoy no habría llegado a nada.

¿Crees que hay tradiciones intocables? ¿Piensas que todos podemos contribuir con nuestra creatividad personal a legar una tradición culinaria mejorada a las siguientes generaciones? ¿O lo tuyo son las piruletas de fabada y la espuma de paella?
Qué pregunta más difícil… no creo que haya tradiciones culinarias intocables y lo que hoy parece descabellado, igual dentro de unos años nos parece normal. Todos conocemos recetas tradicionales que probablemente no nos gustarían hechas de manera distinta a la que nos es familiar, y por otro lado yo he probado platos innovadores que me han parecido fantásticos. Y pienso que al menos en la cocina que hacemos en casa contribuimos a crear nuevas tradiciones culinarias, porque lo que damos de comer a nuestros hijos moldea del todo sus gustos futuros. Los sabores que se aprenden en la infancia dicen que nunca se olvidan. A mis hijos, por ejemplo, les parecerá muy normal cuando sean mayores comer pizza casera… yo la pizza no la probé hasta que era bien mayor. Las costumbres culinarias cambian y se te hacen normales cosas que antaño eran impensables. Y el tiempo pondrá en su sitio a las piruletas de fabada, ejem…

¿Te gusta hacer la compra? ¿Dónde sueles comprar? ¿Vas al mercado? Cuando encuentras una lubina, unos espárragos, una coliflor…, lo que sea, maravilloso y te lo llevas a casa ¿cómo haces para sacarle el máximo partido y cocinar un plato delicioso? ¿buscas recetas, te inventas algo nuevo para ese producto en especial?
Me encanta hacer la compra de ciertos productos, como las verduras y las frutas, porque además tengo una bonitísima frutería de cabecera en mi pueblo con una calidad bastante buena. Cuando puedo, prefiero comprar productos de la zona o al menos del país, no me gusta nada eso de pensar que traen cerezas del otro confín del mundo, gastando chorros de combustible para que en el presuntuoso primer mundo nos demos el gusto de comerlas fuera de temporada (hala, ya di el mitin). Me gustan los mercados, pero en el pueblo donde vivo, Galapagar, cerca de la sierra del Guadarrama, se están cargando el mercado local, así que la oferta no es muy allá. No me gustan las grandes superficies para comprar, les tengo bastante tirria en general, aunque en alguna que tengo a mano compro de vez en cuando. En una palabra, lo tengo dificilillo…

En cuanto al tema de los hallazgos, yo soy muy de encapricharme de ingredientes, los encuentras un día, te miran a los ojos y te los tienes que llevar sin poderlo evitar. Soy mucho de encontrar primero el ingrediente y buscar después la receta. Y suelo buscar en mi enorme biblioteca culinaria, que como dices en tu libro, el dinero que llevaré enterrado en ella. Pero prefiero acostarme leyendo un buen libro de recetas que una novela, una chifladura como otra cualquiera. Aunque también tiro mucho de Internet, que es una fuente de recetas estupenda.

“Tengo más de 400 blogs en mi agregador”

¿De dónde surgen tus ideas culinarias? ¿Hay algo que te inspire especialmente? (otros cocineros, lecturas, cine, la naturaleza, el mercado, los viajes…) Cuéntanos qué es lo que te emociona.
Los viajes me inspiran muchísimo, aunque eso de viajar ocurre cada vez menos. Y soy gran seguidora de blogs, tengo más de 400 en mi agregador, así que me inspiro con muchísima frecuencia en ellos (o copio, según se mire). Por supuesto, también en las recetas que leo en mis libros de cocina, supongo que esa fuente es la que más uso junto con Internet. Me encanta la historia de la gastronomía y una de mis perpetuas asignaturas pendientes es recrear platos de otras épocas, aunque hace falta tiempo y encontrar ciertos ingredientes raros.

¿Crees que Internet contribuye de alguna forma a hacernos más creativos? Escribir un blog o leer otros, redes sociales etc., ¿han potenciado tu inspiración y tus ganas de crear?
Francamente, creo que sí contribuye, en mi caso más por envidia que por otra cosa, que soy muy pelusona. Desde luego que cuando empecé el blog no imaginé ni de lejos en qué lo iba a convertir con el tiempo: una excusa para aprender cocina y fotografía, cada día con más entusiasmo (incluso programación, las vueltas que da la vida). Si veis alguno de los primeros posts veréis que no tenía absolutamente ninguna pretensión, aparte de contar mis aventuras culinarias. Luego te das cuenta de que lo que la gente busca en un blog de cocina no es exactamente que les cuentes chascarrillos de tus fracasos, sino que les aportes algo, que les enseñes o les des ideas, que les descubras cosas que no sabían, y esto tienes que hacerlo de una u otra forma si quieres que alguien te lea. Y a todos nos gusta que nos lean, poca gente conozco que mantenga un blog con la única intención de que le lean sus cuatro amigos íntimos. Por eso, efectivamente la vocación de ofrecer contenido de relativo interés sí que te obliga a potenciar tu creatividad y originalidad, que en algún sitio estarán porque cuando eras pequeño las tenías.

Por último, la pregunta capciosa: cómo crees que se sale antes de las crisis (personales, económicas o sociales) ¿ahorrando o poniendo en marcha la creatividad?
Desgraciadamente lo del ahorro, al menos en cada casa, no nos lo quita nadie porque nos están obligando de una u otra manera. Pero en un plano más colectivo y a largo plazo, sin duda hay que reinventarse y crear como si nos fuera la vida en ello, no nos queda otra. Porque además la creatividad es de las poquitas cosas gratis que nos van a quedar.

¡Gracias Miriam!

*Las fotos de esta entrada pertenecen a Miriam García

entrada revisada el:14 05 2013
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