Escribir y publicar ‘Sin receta – Una guía para descubrir tu creatividad en la cocina’ me ha aportado muchas cosas, y va a seguir haciéndolo. En particular me ha dado la idea y la oportunidad de traer al blog y presentaros a gente maravillosa. Otros blogueros que emplean su creatividad de forma muy personal, porque hay muchos estilos y y muchas maneras. Quiero dar las gracias a los amigos que participáis en esta experiencia de contar cómo y por qué creáis recetas: por vuestro tiempo y por vuestro entusiamo y cariño. Sois especiales y hacéis que me sienta orgullosa de ser bloguera.

Después de muchos años de comentar mutuamente recetas y opiniones, con Carmen ya me une una buena amistad sin haberla visto nunca. Sus hijos le montaron un blog que con toda lógica se llama “Las recetas de mamá” para que sus recetas no se perdieran… ¡y qué se van a perder! Las recetazas de Carmen no pueden perderse, cualquiera que las vea o las pruebe las guardará en el cuaderno de las recetas santas. Carmen no le tiene miedo a nada y así cocina: con estilo, con creatividad, con un saber hacer que se nota en cada receta.
Os dejo con ella.

“A veces la palabra “creativo” asusta. Se relaciona con grandes cocineros y metas inalcanzables. No es así.”

Define tu blog en un par de frases y cuéntanos por qué crees que gusta.
Mi blog partió de la idea de uno de mis hijos –Fernando- con la idea de que no se perdieran las recetas familiares. Esa puede ser una de las razones porque gusta: cercanía con los lectores y recetas que todos podemos hacer.

Eres una persona que se divierte cocinando y se nota. ¿Qué factores crees que ayudan a disfrutar de esta actividad cotidiana? ¿Piensas que la creatividad es uno de ellos?
El primer factor es tener buenos comensales que sepan apreciar, que tengan buen paladar y buen apetito. Eso lo he tenido siempre a mí alrededor. Cuando se cocina para estos comensales tan cercanos, hay que utilizar la creatividad con mesura, porque rápidamente te reclaman “la receta de siempre” y abstenerse de “experimentos”. Pero no renuncio a hacer cosas nuevas y me gusta probar a ver si soy capaz de preparar alguna virguería. Y que les guste.

¿Eres de los que piensan que ser creativo equivale siempre a ser un revolucionario innovador? ¿O crees que también existe una creatividad más sosegada, más relacionada con los matices y la historia personal de cada uno?
En absoluto, se puede ser creativo sin revolucionar demasiado. Las posibilidades que tiene un determinado ingrediente, diría yo, que son casi infinitas. Desde luego mi posible creatividad es sosegada, partiendo siempre de las recetas que hemos visto hacer en casa, siempre de mi madre —y si la receta lo admite— improvisar un cambio sobre la marcha y siempre teniendo en cuenta los ingredientes que disponemos, que “casen” bien. Esa es la creatividad que a mí me divierte.

¿Qué dirías a los que sienten pánico ante la idea de transformar una receta y piensan que eso de ser creativos no va con ellos? ¿Hasta qué punto consideras que hay que estar preparado —clases, recetas, técnicas, etc.— antes de lanzarse a crear recetas propias?
A veces la palabra “creativo” asusta. Se relaciona con grandes cocineros y metas inalcanzables. No es así. Les diría que no les dé miedo, que se lancen, que cambien unos ingredientes por otros, que cambien un contundente primer plato por varios en miniatura. Que se atrevan con cosas nuevas, si la primera vez no sale, la segunda será algo mejor y a la tercera les harán la ola. Ser creativo en casa es tener un ingrediente en las manos y saber lo que vamos a hacer con ello. Si lo tratamos bien, saldrá algo rico. O bien “tunear” un plato, por ejemplo, si queremos preparar el omnipresente melón con jamón, sustituimos el melón por unos tacos de sandía y los pasamos por la plancha. El resultado será algo distinto, nuevo. Siempre aconsejo tener conocimiento de las técnicas básicas. Si se puede asistir a clase, estupendo, pero si no tenemos esa posibilidad, con una buena técnica, sabremos cómo responde cada ingrediente a las altas temperaturas o a las bajas o si le va mejor el horno o no. En cocina, con una buena base técnica, se puede hacer de todo.

“Creo que la cocina creativa ha existido siempre. Nuestras madres y abuelas han hecho maravillas con cuatro cosas sueltas que había en la nevera y en diez minutos, se han inventado un plato. Eso es crear, no?”

Entrevista Carmen Rico

¿Crees que hay tradiciones intocables? ¿Piensas que todos podemos contribuir con nuestra creatividad personal a legar una tradición culinaria mejorada a las siguientes generaciones? ¿O lo tuyo son las piruletas de fabada y la espuma de paella?
Efectivamente hay algunas tradiciones que son intocables, que identifican las señas de identidad de cada región y de cada casa. Tradiciones que, generación tras generación deberían perseverar. Esa cocina tradicional no deja de ser la base de la nueva cocina creativa, la que ha puesto los pilares. Creo que la cocina creativa ha existido siempre. Nuestras madres y abuelas han hecho maravillas con cuatro cosas sueltas que había en la nevera y en diez minutos, se han inventado un plato. Eso es crear, no?
Dicho esto, le doy gran valor al trabajo que están haciendo algunos grandes cocineros hoy y disfruto muchísimo cuando tengo la oportunidad de ir a uno de sus restaurantes a degustar esos platos imposibles de oficiar en casa.

“Creo que ir a cualquier ciudad del mundo y no visitar el mercado, es no conocer cómo se vive en esa ciudad.”

¿Te gusta hacer la compra? ¿Dónde sueles comprar? ¿Vas al mercado? Cuando encuentras una lubina, unos espárragos, una coliflor…, lo que sea, maravilloso y te lo llevas a casa ¿cómo haces para sacarle el máximo partido y cocinar un plato delicioso? ¿buscas recetas, te inventas algo nuevo para ese producto en especial?
Mi pregunta favorita. Disfruto haciendo la compra, pero no la de fondo de despensa, la del MERCADO. Creo que ir a cualquier ciudad del mundo y no visitar el mercado, es no conocer cómo se vive en esa ciudad. El mercado con sus puestos, sus tenderos con sus valiosos consejos, sus productos tan frescos, es la mejor fuente de inspiración para elaborar un plato. Cuando consigo esa lubina ó esas primeras alcachofas, no suelo consultar para su elaboración. Hay que hacerlo y cuanto antes mejor. Y al ser un producto tan fresco, para sacarle el mayor rendimiento, cuanto menos elaborado mejor.

¿De dónde surgen tus ideas culinarias? ¿Hay algo que te inspire especialmente? (otros cocineros, lecturas, cine, la naturaleza, el mercado, los viajes…) Cuéntanos qué es lo que te emociona.
Empiezo por el final de la pregunta. Lo que más me emociona es el mercado. Pero no siempre mis recetas salen de lo que traigo a casa del mercado. Consulto publicaciones de gastronomía, blogs de cabecera, otros cocineros, también amigos y familia y en base a una idea, compro los ingredientes. Si hay algún ingrediente en la receta que no me gusta, lo cambio por otro, incluso la elaboración, soy de sofritos lentos, lentísimos, los del chup-chup, y eso echo en falta en muchas de las recetas que consulto, en diez minutos hacen un sofrito. En un buen guiso, eso es imposible.

¿Crees que Internet contribuye de alguna forma a hacernos más creativos? Escribir un blog o leer otros, redes sociales etc., ¿han potenciado tu inspiración y tus ganas de crear?
Creo que Internet ha abierto una herramienta muy útil de consulta para principiantes, cocineros sin experiencia y a la vez descubrirnos webs de cocineros no profesionales de un gran nivel, con publicaciones diarias ó casi, desarrollando la receta paso a paso. Un esfuerzo digno de valorar y elogiar, de gran ayuda para fomentar la inspiración y para disfrutar de las recetas.
Sin lugar a dudas, el tener un blog y consultar otros, es un gran impulso para seguir con la misma ilusión que al principio.
Por último, la pregunta capciosa: cómo crees que se sale antes de las crisis (personales, económicas o sociales) ¿ahorrando o poniendo en marcha la creatividad?
Sin ser una experta, tengo el convencimiento que de las grandes crisis salen los grandes creadores y profesionales, sea del sector que sea. El esfuerzo que hay que realizar es mucho mayor. Y para eso —en la medida que se pueda— yo recomiendo que hay consumir. Quizás es una osadía invitar al consumo en un momento tan duro como el que estamos viviendo, pero repito, siempre que se pueda, hay que consumir. Si consumimos, tenemos la posibilidad de crear o ayudamos a los que crean. Salir a tomar unas cañas bien frías y media ración de calamares, no sangramos el bolsillo y ayudamos a mantener un puesto de trabajo.

¡Gracias Carmen!
*Las fotos de este post pertenecen a Carmen Rico (“Las recetas de mamá”)

entrada revisada el:01 07 2013
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