La gastronomía es uno de los lazos principales de la sociedad. Extiende gradualmente los gustos por reuniones que juntan cada día las diversas clases, las funde en un total único, anima toda conversación y suaviza los ángulos de la desigualdad convencional. la gastronomía engendra también cuantos esfuerzos debe practicar todo anfitrión para recibir bien a sus convidados,como asimismo profunda gratitud en los últimos al ver que de ellos se han ocupado sabiamente. Aquí es sitio propio para vilipendiar para siempre a esos estúpidos que que al comer tragan con indiferencia distinguidísimos bocados o que beben sacrílegamente distraídos algún néctar aromático y diáfano.

La cita es de Brillat-Savarin, cuya Fisiología del gusto tengo en la mano y viene a cuento de la II edición de “Cenar en casa” que se celebró el fin de semana pasado.

Desde luego que a los participantes en el evento no se nos puede aplicar eso de los estúpidos que tragan de cualquier manera. Estúpidos no sé si seremos, otros lo dirán, pero en cuanto a lo otro, cada plato recibió en la cocina y en la mesa la atención que se merecía y que desde luego no era poca.

Como os conté, nos organizamos una de pinchos o tapas –nuestra insuperable fórmula autóctona de combinar gastronomía y vida social– basada en el último libro de Arzak: Bocados. Hicimos unas trece cosas (¡increíble!), algunas muy sencillas y otras más complicadas. De nuevo conseguimos el milagro de que al final estuviera todo hecho para la cena a pesar de algunos olvidos, imprevistos o falta de medios técnicos compensados con capacidad de improvisación y con imaginación que hicieron que todo resultara más divertido.
Lo que más nos gustó: el arroz inflado camembert y ciruelas, los pinchos de naranja bacon (sencillísimos y deliciosos), buey con alquejenjes, tomate asado crujiente y patatas fibra óptica. Todas estas recetas del libro mencionado. Además de la terrina de foie gras casera que nunca falla. En cuanto a los postres, el bizcocho apasionado con crema de quesos y azafrán nos gustó muchísimo.

La elección del vino era difícil y al final nuestro experto se decidió por caldos que se podrían llamar “modernos”, cuyas diferencias y matices fueron muy interesantes. Y a los anfitriones en esta ocasión, un 10 en la organización, mesa, ambiente.

Espero no haberme quedado corta, porque para terminar con la cita del famoso francés os pongo esta “Regla general: Cada preparación, producto de inteligencia elevada, requiere elogios explícitos; y alabanzas delicadas son la rúbrica en cuantas partes existan deseos de agradar.”

Y es a eso a lo que viene este post.

entrada revisada el:19 02 2015
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