Una buena novela negra es lo mejor que hay para distraerse cuendo tienes mucho trabajo, estrés, exámenes, o para disfrutar mejor las vacaciones. En casa de mi abuela no faltaba ni una sola de las clásicas y como cualquier niño sabe, las mejores son las más estropeadas, leídas una y otra vez por quién sabe cuánta gente. Yo desde luego, me las leí todas y varias veces.  (Por cierto que ahora está la feria del libro de ocasión en Madrid, el mejor sitio para hacerse con buenos ejemplares).

Total, que un día de estos me acordé de una de Rex Stout que se llamaba Demasiados cocineros y me fui a por ella. No sabía si me iba a defraudar, al cabo de los años. Pero no fue así. Es fantástica. El “prota” es el clásico dectective famoso y excéntrico, Nero Wolfe (de los más excéntricos, creo yo), con su ayudante Archie, por supuesto. No faltan mujeres fatales y gente con un “oscuro pasado” que ocultar. Y el siniestro crimen que se comete casi a la vista de todos y que sólo Wolfe puede esclarecer, en un discurso final con todos los personajes reunidos, faltaría más.

Lo más divertido es que se desarrolla en un reunión de los “quince mejores cocineros” del mundo. Los cocineros son superpicajosos, orgullosos e intratables la mayoría. Unos chefs, muy, muy divos. Cada uno cocina sus mejores recetas que son degustadas con la solemnidad necesaria en unos banquetes espectaculares, con conferencia al final. Hay también un concurso de cata en el que miden su paladar probando nueve sauce printemps a cada una de las cuales le falta un ingrediente. Todo, eso sí, estrictamente restringido, nada que ver con los congresos de ahora… Y es que hay recetas secretas-secretísimas, que ninguna circunstancia por extraordinaria que sea puede hacer revelar. Bueno, sí,  una. Pero no la cuento para no destriparos la novela.

Nero Wolfe comienza su discurso final hablando de gastronomía (era el encargado de dar la conferencia ese día) y en él he encontrado la siguiente perla:

“Es delicioso hablar de manjares, pero es infinitamente más delicioso comerlos”.

Qué interesante para los que estamos todo el día con esto de las recetas, fotos, etc. ;-)
Bueno, y también qué simple y qué adecuado para estos confundidos tiempos en los que muchos platos llevan más literatura que paladar, y encima de la mala.

“Demasiados cocineros”. Rex Stout (1938)

entrada revisada el:19 02 2015
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