Aunque el verano no sea una época tan demoledora como las navidades en cuestión de excesos gastronómicos, a más de uno le apetece recuperarse si se pasó un poco, o simplemente mantener lo obtenido si hizo vida sana durante las vacaciones.

No se trata de dietas (soy objetora) sino de unas cuantas costumbres tontísimas que pueden aligerar de calorías la comida corriente. Esfuerzo requerido: muy poco o nada. Bastante lío tenemos todos ya. Y en cuanto a vuestra cocina, seguro que va a estar igual de rica o más.


1. Comprar una jarrita de aceite de chorrito fino. Sin darte cuenta usarás menos.

2. Comprar un pincel de cocina y usarlo para pintar la sartén (antiadherente) o los moldes (antiadherentes también) en lugar de la jarrita. Usarás menos aún.

3. Utilizar un aceite de oliva virgen extra que sea bastante sabroso: no notarás que has puesto menos cantidad si has seguido 1 y 2.

4. Usar el horno+pincel de aceite para evitar los fritos: por ejemplo las empanadillas quedan muy bien al horno. Para mi gusto, mejor que fritas, ya que son menos grasientas.

5. En vez de hacer la tortilla con las patatas fritas y bien empapaditas de aceite, prueba mi “famosa” tortilla de patata light. Si sufrís pensando en la merma que esto pueda ocasionar a sus valores gustativos dádsela a probar a alguien sin decirle nada, a ver si se da cuenta.

6. Quitar toda la grasa visible de las carnes y aves antes de cocinarlas. Esto cuesta un poco más, pero es muy bueno también desde el punto de vista de la salud: colesterol y esas cosas.

7. Cocinar los guisos, caldos y el pollo asado con antelación. Una vez refrigerados será muy fácil quitar la capa de grasa que se forma. En cuanto a los estofados y caldos, gastronómicamente ganan con la operación, con lo cual conviene hacerla aunque no cuentes calorías. Lo del pollo va en gustos, a mí cuanto menos graso, más me gusta.

8. Saltear el chorizo y la morcilla antes de añadirlo a las legumbres. No añadir también la grasa que sueltan, por favor.

9. Sustituir el bacon por jamón ahumado.

10. Si hay que sofreír mucha cebolla o verduras, no impacientarse y añadir más aceite. Bajar el fuego y esperar a que mengüen de tamaño. Otra opción, si hay prisa, es pasar la cebolla un momento por el microondas antes de empezar a rehogarla.

Bueno, supongo que hay muchas más posibilidades, pero a mí con 10 ya me vale de momento. Ah, y ya de paso, para no fastidiarlo después todo a fuerza de pan, no conviene pasarse, lo mejor es cortarlo en trozos pequeños y no muchos. El que quiera emplearse con la salsa tendrá que levantarse a la cocina. Si merece la pena, pues a por ella, pero si no… ;-)

entrada revisada el:20 02 2015
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