Acelgas rellenas de foie gras con salsa de setas
Pese a lo que pudiera parecer, no se tarda mucho en hacer esta receta, aunque claro, no es lo mismo freÃr un huevo que freÃr cincuenta, asà que depende mucho de las cantidades que se hagan. Sà es un poco complicada de ejecutar. Lo de rellenar las acelgas, rebozarlas y freÃrlas requiere algo de práctica, pero la práctica se adquiere practicando ¿no?
La salsa se puede triturar si se quiere y está muy buena, pero a mà me gusta encontrarme las setas. Eso, cada uno.
También podéis rellenar las acelgas con lo que mejor os parezca: jamón y queso, por ejemplo. Pero eso ya es otra cosa!!

Acelgas rellenas de foie gras con salsa de setas
/ingredientes/
(cuatro personas)
1 manojo de acelgas • 75 gramos de foie gras (bloc o micuit) • 1 bote de setas variadas al natural • 200 ml de nata lÃquida para cocinar • 100 gramos de cebolla • 2 cucharaditas de azúcar moreno • 100 ml de Oporto • aceite de oliva • sal y pimienta/receta/
- Limpiar las acelgas cortando las hojas (que usaremos para otra receta) y quitando los hilos de las pencas. Cocer las pencas en abundante agua con sal hasta que estén tiernas.
- Enfriar las acelgas con agua frÃa, escurrirlas y secarlas. Recortarlas para que tengan todas el mismo tamaño y rellenarlas con tiras finas de foie gras de dos en dos, como un bocadillo.
- Para hacer la salsa se calientan tres cucharadas de aceite de oliva en una cazuela y se sofrÃe la cebolla cortada muy fina hasta que esté transparente. Se añaden las setas escurridas, secas y picadas y se sofrÃen un par de minutos. Se incorpora el azúcar y se rehoga hasta que todo se caramelice un poco. Mojar entonces con el Oporto y reducir casi hasta seco. Añadir la nata y dejar cocer suavemente hasta que espese un poco. Sazonar con sal y pimienta y reservar.
- Volver a las acelgas: se pasan por harina y huevo y se frÃen en abundante aceite de oliva. Escurrir sobre papel absorbente y servir calientes con la salsa.
/notas/
Esta es una receta de lujo que se puede mejorar mucho utilizando setas silvestres frescas. También valen las congeladas o en aceite.




























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