21 07 08

Fresas en el bosque

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Qué maravillosa sorpresa cuando ves otra vez esos preciosos puntitos rojos brillar en el claroscuro del bosque, al borde del camino. No me lo esperaba. Pero como este año todo va retrasado, todavía encontré miles de fresas en un lugar donde habitualmente por estas fechas apenas quedan algunas. Primero probarlas, qué delicia. Tanto sabor en una fruta tan pequeña. Y después la recolección, no puedo resistirme. Había para elegir, así que no tuve otra opción que recurrir al gorro y llenarlo de las más maduritas. Brillantes, aromáticas, todavía frescas de rocío…

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Como son minúsculas, tuve que tener paciencia y recoger bastantes para poder hacer uno de mis mejores dulces: el hojaldre de fresas silvestres. Sencillo y exquisito. Y por fin con fotos. Se puede hacer también con fresitas compradas, pero recogidas en el campo hace mucha más ilusión.
Eso sí, lo que más cuesta es mantener las fresas a buen recaudo mientras se hace la tarta. Si la familia ya la ha comido alguna vez es posible que aguante, puesto que saben lo rica que está. En caso contrario habrá que convencerles de que la espera merecerá la pena.

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06 07 08

Armadale

“Armadale” (Wilkie Collins 1866) es un fenomenal novelón especialmente adecuado para los meses de verano. Digo fenomenal por las dimensiones, más de mil páginas, y también por el argumento, típico de las novelas por entregas de esa época: trágicos secretos, coincidencias increíbles, herencias, naufragios, asesinatos, y una mala, malísima, malísima… El libro está narrado a varias “voces”: el narrador cede casi siempre la palabra a numerosas cartas de los distintos personajes y durante muchos capítulos al diario y a la correspondencia de la malvada Lydia Gwilt, que no será un Valmont o una Merteuil (Las amistades peligrosas), pero me los ha recordado.
Allí encontré, al hilo de la narración de un divertidísimo picnic, estas observaciones sobre los poderes del estómago, tan llenas de ironía como vigentes.

“¡Qué gran importancia tiene el acto de comer y de beber y cuán inestimables son sus resultados morales! Y, en consecuencia, qué loable es en sí mismo. Las virtudes sociales se centran en el estómago. Después de comer, el hombre que no es mejor marido, mejor padre, mejor hermano que antes es, digestivamente hablando, un vicioso incurable. ¡Cuántos encantos ocultos del carácter se manifiestan y cuántas amabilidades dormidas despiertan cuando nos reunimos para segregar juntos nuestros jugos gástricos! Al abrir las cestas de Thorpe-Ambrose la dulce sociabilidad (fruto de la feliz unión de la civilización con la señora Gripper* ) se dispersó entre los alegres navegantes y mezcló en amistosa fusión los elementos discordantes que hasta entonces habían compuesto el grupo. Ahora, el reverendo Samuel Pentecost, cuyas habilidades habían permanecido ocultas hasta el momento, demostró que al menos sabía hacer algo: demostró que sabía comer. Ahora el joven Pedgift brilló más que nunca con su humor cáustico y su capacidad para hallar inagotables recursos. Y ahora el caballero y la encantadora invitada del caballero demostraron la triple conexión entre el champán que excita el espíritu, el amor que anima al atrevimiento y los ojos en cuyo vocabulario no existe la palabra no. Ahora aquellos viejos y alegres tiempos pasados volvieron a la memoria del capitán, y aquellos viejos y alegres chistes que no había contado desde hacía años encontraron el camino de sus labios. Ahora la señora Pentecost, despertando con toda la fuerza su buen carácter maternal, se hizo con otro tenedor suplementario y llevó incesantemente este útil instrumento desde las mejores tajadas de comida de todas las fuentes hasta el escaso espacio que aún quedaba vacío en el plato del reverendo Samuel.
[…]
Al ver las virtudes que se desarrollan en la mesa, más que en ninguna otra parte, hay personas que gozan del glorioso privilegio de poder seguir comiendo a pesar de la pequeñas preocupaciones diarias que la necesidad impone a los hombres y mujeres, como, por ejemplo, llevar abrochado el chaleco o mantener ceñido el corsé. No confiéis a un monstruo de ese tipo vuestros tiernos secretos, vuestros amores y rencores, vuestras esperanzas y temores. Su corazón está dominado por el estómago y las virtudes sociales no existen en él.”

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*Es el nombre de la cocinera

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26 06 08

“Yo no sigo recetas”

Me hace mucha gracia cierta opinión bastante extendida, según la cual los que se atienen a las recetas es que no cocinan bien o no saben cocinar… Me río, me río, y me vuelvo a reír.
Los que la sustentan suelen afirmar que ellos improvisan, o que les dieron una receta pero que la hicieron a su manera. Una manera por supuesto mucho mejor, pero siempre muy difícil de explicar, cuando no secreta…, se sobreentiende que los ignorantes pegados al libro seríamos incapaces absolutamente ni de enterarnos, ni de hacerla. De paso también se insinúa que, en fin, jeje, los hay con capacidad de inventiva, creatividad, chispa, y los hay que imposible.

Cada vez que lo oigo, me digo: ya estamos. Y me temo que esas improvisaciones tan cacareadas sean en realidad pequeños cambios perfectamente irrelevantes. Todo el que está acostumbrado a cocinar sabe si se puede seguir una receta al pie de la letra o no.

Pero como además soy muy, muy, requetemala, mmmm, se me ocurren unos cuantos motivos menos pregonables para apartarse de las recetas:

Falta o desconocimiento de algún ingrediente.
Falta de comprensión de lo que manda hacer la receta o falta de destreza para hacerlo.
Fallos de olfato, lo que debe de proporcionar una particular alegría a la hora de manejar los botecitos de especias y de hierbas.
Fallos de los demás sentidos, lo que debe de proporcionar una particular alegría a la hora de manejar cuanto ingrediente haya en la despensa.
Falta de interés por lo que cocinan los demás, particularmente los que cocinan mejor que uno.
Falta de interés por la cocina en general.

A todo lo cual no tengo nada que objetar, por supuesto. Cada uno cocina como le parece. Nada que objetar, siempre y cuando ese cocinar “a lo loco”, o “a lo cómodo” (que seguro todos hemos practicado alguna vez…) no se combine con el intento de hacer creer al universo mundo que eso es lo mejor de lo mejor. Porque entonces la pregunta está clara ¿por qué, santo cielo, si les interesa tan poco la cocina como para despreciar así las recetas, se empeñan en creerse unos Escoffier -caso de saber quien es éste-? No se sabe.
Nos encontramos ante un nueva muestra de los insondables intríngulis del ser humano.*

La idea de este post se me ocurrió leyendo este otro de Oswego Tea: “In Defense of Recipes”. Al leerlo, pensé que si a alguien le interesa cocinar, pero desprecia las recetas, va dado… así que también quiero hacer mi defensa de las recetas. Sólo cuatro cosillas, así, improvisando… ;-)

Las recetas aportan variedad tanto en ingredientes como en métodos.

Aportan variedad histórica y cultural.

Una buena receta es pequeño compendio de sabiduría culiniaria y ateniéndose a ella se aprende mucho más de lo que se puede aprender por libre.

Las recetas son la base para improvisar con éxito, pero no una sola, sino muchísimas. Hasta que no has cocinado mucho con receta careces de verdadera base para improvisar.

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*Esta manera de actuar recuerda algunos episodios que se vienen dando de vez en cuando por la blogosfera gastronómica. Blogueros que hacen completas reseñas de cenas en restaurantes que nunca se celebraron, o que cuentan con pelos, señales y ¡vídeo! recetas que nunca elaboraron, o que en general copian sin recato a otros blogs. Perpleja, me pregunto: ¿por qué no bloguean sobre algo que les guste?

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19 06 08

Una compra y una web

La compra…
Convencida absolutamente de que mi horno cada vez calentaba menos, me compré hará unos diez días un termómetro de horno. Tras numerosas pruebas a temperaturas variadas, mi sorpresa ha sido que el horno marca perfectamente. Pobre, injustamente vilipendiado horno.
Tenía pensado, claro está, revisarme todas las recetas de Secocina que llevaran horno y entonando el “mea culpa”, corregirlas una por una. Ya no va a ser necesario. Uf.
Por el contrario, gracias al nuevo y flamante termómetro que sigue tan contento colgadito de la rejilla del ofendido horno, tengo la satisfacción de comunicaros que las temperaturas de horno que pongo en las recetas están bien.

La web…
Acabo de descubrir el sitio web de las Pescaderías Coruñesas . Nunca he comprado allí, pero en Madrid todo el mundo ha oído hablar de una pescadería que tiene fama de buenísima.
En cualquier caso, la web es muy interesante. Contiene una pequeña base de datos con información bastante completa sobre cada especie de pescado o marisco. Muy útil a la hora de comprar o de ponerse a cocinar alguno de estos productos. Pero además incluye bastantes recetas procedentes de restaurantes y cocineros conocidos y con buenas fotos de cada una.

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12 06 08

Las cosas que me gustan y no me gustan de la cocina moderna, o de vanguardia, o como se quiera llamar…

Supongo que estáis cansados ya del zafarrancho público que se ha montado recientemente con el tema de los aditivos etc… Pero no voy sobre eso, ni me voy a mojar. Yo en sus cosas no me meto, ellos verán… Simplemente unas ideas sobre la cocina actual. Empezando por lo malo (lo que me parece malo), que tiene más morbo:

1. Las espumas: me dan un asco horrible, sobre todo las que parecen babillas…

2. Ciertos restaurantes, asesorados por…, de un discípulo de…, de los que es frecuente salir con la cartera temblando y sin haber comido nada interesante o a veces nada apenas… En un restaurante de este tipo (en el que ejecutan o más bien perpetran las recetas de un cocinero de los más famosos bajo su nombre y supuesto asesoramiento) me han llegado a servir platos simplemente mal hechos, como si el cocinero ni siquiera hubiera pasado por la escuela de hostelería. La cuenta, bastante adecuada al nivel del cocinero asesorante y no -pena- al del cocinante.

3. Las tonterías con lo de la química. Hay recetas -leídas con estos ojitos- en las que indican cosas tales como: emulsionar para que su porcentaje graso más sus moléculas tensioactivas produzcan… cielos, ¿la fusión nuclear? Nooo: la retención del aire que proporcionan las varillas , ¡ah! ¿No será esto lo que se viene conociendo por “montar”?, pues haberlo dicho, caramba.
Si ya todos nos hemos comprado los libros de la cocina y la química, hombre. Pero nos seguimos entendiendo cuando decimos por ejemplo mayonesa y no emulsión de aceite-huevo…

4. Que en el restaurante interrumpan una conversación para explicar un plato. Me parece bien que lo sepan por si se les pregunta. Otra opción sería dejar un papel en la mesa con las explicaciones para quien le interese. Ni la cocina ni el cocinero deben acaparar una atención que no les corresponde. Por magnífico que sea el plato. Y lo digo no sólo como comensal sino también como cocinera, que conste.

Y en cuanto a que cierto plato haya que comerlo de tal o cual manera… Digo yo que si Cervantes no se levanta de su tumba si me leo el Quijote capítulo sí, capítulo no, o de atrás hacia delante, o en cómic, no tiene porque parecerle mal a nadie que me coma el “panaché de setas escabechadas con espuma de… o aceite de… o ahumado de…” del modo que me parezca. Ya que estamos ante unas obras culturales tan elevadas se debería admitir que seamos creativos también en la degustación. El receptor también forma parte del hecho artístico ¿no? ;-)

5. La trampa que supone para muchos restaurantes el factor sorpresa (por cierto, siempre ha sido importante en la alta cocina, eso no es de ahora): la primera vez que vas a un restaurante, muy divertido. La segunda, te gustaría que hubieran cambiado el menú. La tercera, te vas a otro. Exige un ritmo de innovación sin perder calidad que es inalcanzable para la mayoría de los restaurantes. En los restaurantes tradicionales funciona al revés, vuelves para repetir lo mismo siempre.

6. Que llamen cocina creativa a lo que la mayoría de las veces no es más que plagio y/o evolución. “Creadores” hay muy pocos.

7. Que digan que lo de llenar el estómago es secundario en nuestra sociedad. Hombre, según y como. Yo no sé vosotros, pero yo después de un día currando, cuando me siento a la mesa, tengo hambre. A lo mejor tenemos que pensar en ir a ciertos restaurantes “ya cenados”, como Escarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó”. Así no pareceríamos unos brutos ignorantes y podríamos disfrutar, sin hambre, de las sutilezas de esa cocina… Me parece una perfecta chorrada. Llámenlo entonces “degustación gustativo-sensorial” o cualquier otro nombre que les parezca oportuno, pero si la idea no es dar de comer, no hablen de “comida”. Admiro y disfruto la ligereza de muchos platos, pero todo tiene un límite.

8. El daño que ha hecho en la juventud: muchos jóvenes ya no aprenden el oficio como antes y recién salidos de la escuela o de alguna estancia en un restaurante con más o menos estrellas, vacíos de cultura gastronómica, se ponen manos a la obra con ideas y platos francamente ingenuos con los que creen que van obtener las mitificadas estrellas y, cómo no, las ventajas de cocinero mediático.

Pero todo esto no significa que no aprecie las aportaciones que han hecho y esperemos sigan haciendo aquellos de los que sí se puede decir, ahora o se dirá con el tiempo, que son grandes cocineros. Sea cual sea la línea que sigan. Curiosamente en sus entrevistas y publicaciones suelen estar presentes la sensatez y la humildad que en otros faltan.

Porque la alta cocina, sin más adjetivos, influye en la cocina corriente -doméstica y restaurantes normales- abriendo campos y posibilidades que no necesitan, e incluso diría que no deben, consistir en la mera copia. Independientemente, por supuesto, de la adopción generalizada de recetas que empezaron siendo de alta cocina y que terminan por convertirse en clásicos, como ha sucedido toda la vida y recientemente, por poner un ejemplo, con el coulant.
Esto es lo que ha sido siempre la alta cocina desde que se inventó: muy influyente. Ahora, gracias al desarrollo de los medios de comunicación, más. Y puede serlo para bien o para mal.

¿Cuáles son las bondades que veo ahora? Pues son más amplias, interesantes e importantes que los fallos.

La enorme variedad en todos los sentidos (ingredientes, combinaciones, técnicas) que disfrutamos actualmente en la cocina y en los restaurantes, creo que se la debemos a la alta cocina actual en una parte muy importante. Aunque influyen también aspectos económicos y comerciales.

La impresionante mejora en general de los locales, menaje y presentaciones es evidente. Hace veinte-veinticinco años sólo en restaurantes muy buenos había una vajilla o unas copas decentes. Ahora, no digo que mejor que en casa, ya que eso es muy difícil y no está al alcance de todos, pero el cambio es notable hasta en los bares.
Leo en un libro de cocina escrito por un japonés en 1984 que la dimensión estética de los platos es un aspecto poco cuidado de la cocina occidental. Hoy ya no puede decirse que eso sea cierto. Y el tirón que tiene la cocina “moderna” tiene mucho que ver en ello.

El gran interés que se ha despertado por la cocina hace que en muchos más establecimientos se preocupen de la calidad y variedad de lo que ofrecen, y que en las casas se mejoren muchísimo tanto la propia cocina como la alimentación. Fuera de debates sobre aditivos o no aditivos, pienso que esto es lo que importa.

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29 05 08

Recursos sobre fotografía gastronómica

No es fácil encontrar en Internet recursos en español para los que nos interesa la fotografía gastronómica. En inglés en cambio, hay bastantes tutoriales y e incluso blogs específicamente dedicados a ella.

• Mi favorito es Still Life With con un montón de ideas, consejos y ejemplos para hacer buenas fotos de comida en casa. Tiene además muchísimos enlaces interesantes.

Diez breves consejos que mejorarán tus fotos un montón

• Una aproximación un poco más profesional se puede encontrar en: How to photograph food

• Y de postre, esta entrevista a la directora de fotografía de Rataouille, en la que da unos sabios consejos a los aficionados.

Por mi parte, sólo puedo deciros que “no sé nada”, pero intento mejorar las fotos y cuanto más aprendo más camino (y más posibilidades) veo por delante y más claramente veo los fallos de cuantas fotos he tirado con anterioridad. Para los que estéis aún más pez que yo, os cuento alguna de las cosas en las que hay que irse fijando para empezar:

1. Presentaciones: lo más básico es la limpieza. Los platos con gotas de salsa o huellas de dedos no salen guapos. Y tened cuidado en dónde los colocáis: que no salga nada que no queráis que salga, como los cables del ordenador o la pata del trípode o un dedo…

2. Encuadre: en la duda, más cerca.

3. Enfoque: procurad que las fotos os salgan bien enfocadas. Cuando veo mis primeras fotos de comida (incluidas algunas que consideraba muy bonitas) observo que la gran mayoría están desenfocadas. Enteraos de lo que es la profundidad de campo para saber por qué unas cosas os salen enfocadas y otras no. Más adelante se pueden conseguir con eso interesantes efectos.

4. No os mováis. Apoyaos bien para disparar o usad un trípode. Hay unos pequeñitos que se pueden poner en la mesa y hacen un apaño si la cámara no pesa mucho. En mi caso tengo la manía de disparar a pulso y no siempre es posible. Ello me ha supuesto un montón de decepciones al ver que toda una serie de fotos de alguna receta de esas que no se hacen precisamente a diario estaban movidas.

5. Huid del flash. Lo mejor: luz natural. Cerca de una ventana o un porche a la sombra son sitios muy buenos. Las luces suaves suelen ser más fáciles de manejar para los aficionados. El tema de la iluminación es un todo un mundo. Lo malo es que las fotos son luz.

6. En caso de duda, lo mejor es hacer la foto ligeramente sobreexpuesta, ya que eso es más fácil de arreglar en el revelado que la falta de luz. A mí me cuesta, tiendo a hacer fotos muy oscuras, vicio típico de aficionados, pero estoy en ello…..

7. Enteraos de lo que es el balance de blancos y obrad en consecuencia.

8. Aprended a usar un programa de retoque. Si tiráis bien las fotos no hará falta matarse a retocarlas pero siempre habrá algo que hacer.
He aquí un antes y después como ejemplo. Son unas ricas peritas de San Juan (del año pasado) a las que he arreglado el color, la nitidez y un defectillo que tenía la pera de la derecha. En total, con la composición y la marca de agua, 15 minutos. No es ninguna maravilla y está tirada con una cámara de bolsillo, pero ya veis que aunque sea un poco siempre se puede mejorar algo.

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23 05 08

Entrevista

Ha habido quien ha calificado esta entrevista de “frikada” total. Pero me he divertido mucho haciéndola.

Estaba pensando algo para poner en la página “about” que pudiera interesar a alguien. Y se me ocurrió esta auto-entrevista siguiendo el ejemplo de algunas muy graciosas que he visto en blogs de por ahí fuera.

No sé si la mía será muy graciosa, a mí no me lo parece, …pero…, esos que decían lo de la “frikada” se partieron de risa cuando se la leí.

Como me la he hecho a mí misma, las preguntas son, ya os lo imagináis, muy difíciles de contestar. Qué significa Secocina, de dónde saco las recetas, si las he hecho todas, qué aparatos uso para cocinar, cómo hago las fotos, qué quiere decir Spoom, por qué aquello de “un blog gastronómico sin deconstruir”, que me sincere sobre las recetas que me salen mal, y muchas más cosas, porque me ha quedado un poquito larga. Como no es preciso leerla entera, y lejos de mí pretender que nadie lea absolutamente nada que no le apetezca, no he hecho recorte alguno. Se sirve entera para picotear, o para entretenerse un rato, o para nada. ;-)

En fin, que lo único que quería comentaros ahora es simplemente que Secocina ya tiene su flamante y friki página “Acerca de” , para los que quieran enterarse de alguna cosilla más sobre esta web, Spoom o el antiguo Carpaccio.

Un abrazo,
Spoom

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15 05 08

Patatas de Sanlúcar

Para el mantenimiento de la web de Linquo me veo en la necesidad de estar al tanto de todo lo gastronómico que nos quieran vender vía Internet. Bueno, de todo lo que puedo.
A veces me entran ganas de probar alguna cosa y a veces hay suerte y el producto es bueno, y encima llega a tiempo y en condiciones. Es lo que me ha pasado con estas patatas.
Es una cooperatia de Sanlúcar (Cádiz- al ladito del mismísimo Coto de Doñana), que se compromete a enviarte las patatas en 24-48 horas laborables desde que las pidas. Afirman igualmente que vienen de “la tierra a la mesa”, es decir, que te las envían recién recogidas. Yo las pedí el viernes 9 a las tres de la tarde y me llegaron el martes sobre las 12.

patatassanlucar.jpg

Baratas, lo que se dice baratas, no son, ya que salen a 2 euros kilo. Pero si piensas en la cantidad de patatas que has tenido que tirar o comerte a disgusto pagando en realidad muy poco menos, a lo mejor llegas a la conclusión de que merecen la pena.

En mi caso desde luego sí. Estaba últimamente comprando unas patatas horrorosas, venga a cambiar de marcas y no había manera. Patatas fibrosas, que empiezan a pudrirse y a echar hijos a los dos días de venir de la tienda, patatas con poca sustancia, todo agua. Si les quedara alguna vitamina sería un milagro. En cambio, cuando abrí la caja de 10 kilos que me vino de Cádiz la impresión no pudo ser mejor. En la foto las tenéis. Son patatas recias, pesadas para su tamaño, como debe ser. Cuesta pelarlas y cortarlas y unas vez cocidas son tiernas y sin fibras. Para guisar o cocer son estupendas. De momento las he probado en dos recetas: una especie de “marmitako” pero con salmón en lugar de atún y unas albóndigas con patatas caseritas, caseritas. Todo estaba buenísimo. Todavía no las he probado ni fritas ni asadas, pero creo que no me defraudarán. Y por supuesto ya tengo prevista una tortilla “de las que hacen época”.

Este es el link por si os interesa: Patatas de Sanlúcar

** 21 de mayo 2008: Probadas las patatas fritas con unos huevos también fritos. Los huevos eran del Pazo de Vilane (gallinas criadas en libertad que completan su alimentación con lo que encuentran por los terrenos del pazo). Los huevos pché… No estaban lo frescos que hubiera deseado (pero sí estaban recién comprados) y además: ¿qué les dan a las gallinas además de lo que pillan por ahí? Sería bueno saberlo. Pocas alegrías para unos huevos que cuestan el doble que los otros, salvo que no lo pagues por interés gastronómico, sino por las pobres gallinas, para que las dejen darse una vuelta un rato.
¿Y las patatas qué? Buenísimas. Las patatas sí.

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11 05 08

Cocina internacional

Veo la reseña de una entrevista que hacen a Arzak en un diario económico italiano. En ella se declara “contrario a la globalización, a los que dicen que hacen cocina internacional”, y defiende que es necesario mantener tanto la cultura como la identidad propias.

Me imagino que se refiere a la cocina sin raíces que puedes encontrar en cualquier lugar. Pienso en lo que antes se entendía por “cocina de hotel”. Correcta, sin interés, sin emoción. Y que por otra parte, ha existido mucho antes de que se empezara a hablar de globalización siquiera. Porque lo que es su propia cocina, aunque firmemente arraigada en su tierra, se apunta a la globalización sin ningún problema incorporando todo aquello que de cualquier otra tradición culinaria le parece bien y le apetece. Y hace estupendamente, y lo hace estupendamente, con la maestría y la elegancia que le caracterizan.

A mí personalmente, en mi laboratorio doméstico (y salvando las distancias, claro…), me gustan mucho las “excursiones” por otras culturas gastronómicas, no tanto para hacer directamente las recetas típicas de por esos mundos, que también, sino sobre todo para encontrar ideas, ingredientes y técnicas que pueden ser combinados e incorporados a las recetas de siempre con ventajas insospechadas. Normalmente es fácil encontrar después justificaciones culturales y hasta químicas, jeje. Pero la justificación más importante es, como no puede ser otra, el sabor.

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30 04 08

Fórmulas matemáticas para apuntar las recetas

Ahora que parece (pero noooo…) que la sabiduría culinaria tradicional va a ser reemplazada por fómulas químicas, yo por mi parte persisto en mi afán de llevar la contraria. En vez de química, pues matemáticas.

Resulta que tengo un cuadernito “mágico” en el que apunto las recetas que me apetece hacer. Cuando por fin las cocino, anoto las modificaciones que he hecho y las califico con unas caras, como unos smilies.
Como voy bastante rápido, trato de simplificar y simplificando, simplificando… empecé a apuntar las recetas de forma parecida a esta:

COBERTURA=(RALLADURA 1 NARANJA + 1CU AZÚCAR MORENO) x MEZCLAR + SECAR

BIZCOCHOS=[[(3 YEMAS + 110G AZÚCAR + 2CU AZÚCAR MORENO) X MONTAR] + 50G ACEITE OLIVA + 100ML ZUMO NARANJA + 50G HARINA ALMENDRAS + 85G HARINA +0,5SOBRE LEVADURA + 3 CLARAS NIEVE]:MOLDES DE MAGDALENA X HORNO190º15′

CREMA=(1 TARRINA QUESO FRESCO + 40G AZÚCAR + 2CU CACAO PURO POLVO) X MEZCLAR

RECETA=BIZCOCHOS+CREMA+COBERTURA

Todo lo cual da lugar a esta receta: Bizcochos de naranja con crema de chocolate.

No niego que carece de detalles y que parece un poco lío, pero para entendeme yo y escribir menos, me viene de maravilla. Apunto así casi todas. Un matemático me dice que alguno de los X debería ser un “elevado a …”, pero yo ahí ya me pierdo, porque soy como un zopenco para estas cosas. Dejaré los elevados para el día que me de por esferificar o por destilar cosas raras. ;-)

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