A pesar de que aquí siempre hablo de comer en agradable y amigable compañía, no se puede esconder el hecho de que hay comidas y comidas, y que a veces es precisamente la comida, momento social por excelencia, la ocasión de desahogar de forma más o menos vehemente alguna que otra discrepancia. La frase hecha es tirarse los platos o los trastos a la cabeza, me imagino que según el momento del día en que se ponga uno manos a la obra. Pero al final lo que se paga son los “platos rotos”. Por algo será.
Es cierto que no hay que tomarse la cosa al pie de la letra y que se puede hablar de tirarse los platos siempre que la discusión goce de cierta envergadura y se prolongue lo suficiente sin necesidad de que la vajilla despegue, alcance velocidad de crucero y tome tierra donde pueda. Un par de pullas no es tirarse los platos. Se requiere intensidad, duración y entrega a la pelea (como a un buen partido de tenis). Y si los sets se prolongan más allá del postre y fuera de la mesa, podemos ya pasar a “los trastos” sin duda alguna y también sin que haga falta ver las sillas volando.
Que la literalidad del lanzamiento de menaje doméstico no sea absolutamente necesaria para el uso correcto de la expresión lingüística, no significa que el hecho no pueda producirse en la práctica, dándose casos de gran maestría y elegancia deportiva. Véase por ejemplo este pasaje de la novela de Ford Madox Ford “El final del desfile”:
“Cuando estuvo cerca de Tietjens levantó su plato, que contenía dos chuletas en áspic y varias hojas de lechuga; se apartó a un lado y, con un movimiento rotatorio de la mano, lanzó el contenido del plato contra la cabeza de Tietjens. Dejó el plato en la mesa y se alejó lentamente en dirección al enorme espejo de la chimenea.
-Me aburro -dijo. ¡Me aburro, me aburro!
Tietjens se había apartado ligeramente. Las chuletas y la mayoría de las hojas de lechuga le habían pasado por encima del hombro. Pero una hoja muy verde y muy brillante se había enganchado en una de sus hombreras, y el aceite y el vinagre del plato -Sylvia era consciente de que abusaba de ambos condimentos- le habían salpicado las solapas de la guerrera y las insignias. Ella se alegró de haberle acertado: significaba que no tenía tan mala puntería. También se alegró de haber fallado. Y, por encima de todo, sintió indiferencia. Se le había ocurrido hacerlo y lo había hecho. ¡De eso sí que se alegraba!”
Qué duda cabe que comidas de este tipo no son recomendables en absoluto pues hacen que cualquier cosa (caso de llegar al estómago en vez de volar hacia la alfombra) se indigeste. Pero estamos hablando de comidas que no son como deberían ser. Y que encima no curan el aburrimiento ni la indiferencia. Al menos no a la pobre Sylvia de “El final del desfile”.
A pesar de la tópica hipocresía inglesa, ya hemos podido comprobar como el matrimonio formado por Christopher y Sylvia Tietjens se expresa sin tapujos inútiles. A la hora del almuerzo no tienen reparo en hablar de amantes, de dinero, de religión y de política. Hay que disculparlos porque es la única hora a la que se ven. Contemplemos en cambio otros almuerzos de matrimonios de novela, en este caso españoles, por definición más propensos a la gresca y al lanzamiento de objetos:
“-¡Pájaros fritos! -gritó Jacinta a punto que Juan bajaba del vagón-. Tráete una docena… No… oye, dos docenas.
Y otra vez el tren en marcha. Ambos se colocaron rodillas con rodillas, poniendo en medio el papel grasiento que contenía aquel montón de cadáveres fritos, y empezaron a comer con la prisa que su mucha hambre les daba.
-¡Ay qué ricos están! Mira qué pechuga… Este para ti que está muy gordito.
-No, para ti, para ti. –
La mano de ella era tenedor para la boca de él y viceversa. Jacinta decía que en su vida había hecho una comida que más le supiese.”
Benito Pérez Galdós: “Fortunata y Jacinta”
Corramos un tupido velo sobre tanto empalago, ya que en esta escena Juanito Santa Cruz y Jacinta están camino de Valencia en viaje de novios. Pero no sé qué es peor, si los pájaros fritos en ese papel grasiento o el azúcar que destilan estos chicos… porque todos sabemos ya lo que está pasando. Poco antes Juanito le había contado a Jacinta cómo conoció a Fortunata: se estaba comiendo un huevo crudo. “¿Qué se puede esperar de una mujer que come huevos crudos?”, respondió Jacinta.
Si estos dos dan penilla, más nos la da el pobre marido de Ana Ozores (La Regenta), tan solícito él:
“Amante, como buen aragonés, de los platos fuertes, del vino espeso, de la clásica abundancia, había ido cediendo poco a poco, sin conocerlo, y comía ya mucho menos, y pasaba por los manjares más fantásticos que suculentos que agradaban a su mujer.”
Y además de darle gusto en eso, se ocupaba de soplarle los calditos como si fuera su madre: “unos caldos insípidos, desabridos, que don Víctor enfriaba a soplos, soplando con fe y perseverancia, dando a entender su celo y su cariño en aquel modo de soplar”.
¿Y qué se puede esperar de una mujer que come manjares sin sustancia y caldos insípidos? Ay, don Víctor, más le valía haberse zampado usted por lo menos algún buen chuletón o dos.
Pero por favor, no pasemos por alto el comportamiento de estas dos parejas, qué monada, qué guante blanco. Para que luego digan de los españoles. Ni todos somos toreros ni resolvemos las cosas a lo Carmen, hombre. Estos en la comida no hablaban de religión ni de política por lo que se ve. Ni tampoco de otros temas aún más estresantes, por lo cual sus estómagos les tenían que estar la mar de agradecidos, aun a pesar de todos los pesares. Porque tampoco hace falta tirarse los platos a la cabeza para que las cosas no vayan nada bien. Y como hay frases hechas para todos, habrá que decirles que a nadie le gusta ser “plato de segunda mesa” aunque sea un plato que permanezca bien quietecito sobre el mantel.

©Texto y fotos: M. Ángeles Torres Secocina
¿Verdad? ¿Mentira? La respuesta a los mitos más frecuentes de la alimentación





Comentarios:
02 04 2009
17:18
Magnífica literatura culinaria, buenas fotos y recetas maravillosas. Cada día me gusta más tu página web. Felicidades.
Besitos sin gluten
03 04 2009
11:12
Genial post.
Un saludo.
08 04 2009
18:53
Qué divertido!
14 04 2009
9:53
Zerogluten, Cocinapro y Lila: Muchas gracias.
Un abrazo!