21 09 06
Mil gazpachos
Las primeras lluvias me recuerdan que nos estamos tomando los últimos gazpachos de la temporada. Dentro de poco no habrá en el mercado tomates dignos de tal nombre. Pero es cierto que durante el verano hemos disfrutado sin tasa de ese hermoso fruto. Los mejores siempre: los regalados, madurados en la mata, llenos de sol y de sabor, rojos y densos.

A pesar de los mil gazpachos consumidos este verano, no nos cansan y nos gustaría seguir durante el invierno, a pesar de ser plato refrescante. No me vale el últimamente omnipresente gazpacho de cerezas, que aunque esté bueno, no es lo mismo. Además: ¿por qué lo ponen fuera del tiempo de cerezas, tanto como hablan de respetar las temporadas y del mercado? Del gazpacho de bogavante -primer gazpacho sofisticado que se inventaron- al de cerezas ha llovido mucho, pero salvo excepciones, yo me quedo -como cada hijo de vecino- con mi gazpacho particular, la receta que hago justo a mi gusto. Ahí lo tenéis en la foto, bien rojo y fresquito.
Por si alguien la quiere, esta es la receta:
Poner cortado en un cuenco grande, por cada kilo de tomates: 1 pimiento verde mediano y 1 diente de ajo. Aliñarlo generosamente con aceite del bueno, vinagre de Jerez y sal, como si fuera una ensalada. Triturar todo muy bien con la batidora de mano y pasar por el chino.
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