…frías. Podríamos decir, para no exagerar. La mayonesa nos alegra el verano, aunque sin las debidas precauciones también pueda dar algún que otro disgustillo. A pesar de su suave sabor, el problema de su denominación ha dado lugar a agrias polémicas, en las de momento viene triunfando el mariscal Richelieu al que, al parecer, dedicó su cocinero esta salsa tras la toma de Mahón en 1756. Sin querer entrar de lleno en la cuestión, diré sin embargo que hay estudiosos que afirman tener noticias anteriores tanto de esta salsa como de su “hija” la remoulade.
Con independencia de la autenticidad de su origen, y de la autenticidad de lo que con el nombre de mayonesa se come por ahí, dejemos que cada cual coma lo que le dé la gana y lo llame como quiera y hagamos nosotros esta increíble mayonesa tradicional cuya receta os explico ahora mismo:
Tomamos aceite de oliva virgen extra, el mejor que tengamos y de sabor bien fuerte o suave, según nos guste. Colocamos un cuenco grande sobre un paño, para que no se mueva, y ponemos en él dos yemas de huevo, 1 cucharada de vinagre (blanco) y 1 cucharadita o más de mostaza de Dijon, sal y una pizca de pimienta recién molida. Lo mezclamos bien con varillas -sin hacer espuma-, y vamos añadiendo en chorrito fino el aceite mientras seguimos batiendo con movimiento circular sin prisa y sin pausa y sentimos como la salsa va espesando. Continuamos añadiendo aceite hasta que tenga la consistencia adecuada (unos 300 ml. aproximadamente)
Nos la comemos enseguida, con un buen pescado a la sal, o unas simples patatas asadas, o pan… y dejamos el problema de los conservantes para quien lo tenga, que no seremos nosotros, ya que de esta mayonesa no quedará una gota.
©Texto y fotos: M. Ángeles Torres Secocina
Balance (muy personal) de Madrid Fusión 2012





Comentario:
28 09 2011
17:13
[...] la vieja turmix y efectuada la migración a más modernos aparatos, no pude evitar aprender a hacer mayonesa a mano. Estaba claro que esa forma de producir la prodigiosa emulsión me iba a resultar plenamente [...]