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La cocina de nuestras queridas madres

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Como en el post anterior dije algo del bizcocho de “nuestras queridas madres” recordé que hace tiempo quería comentar este precioso libro. No sé si estará o habrá estado a la venta. A mí me lo regaló Said Messari, uno de los editores. La verdad es que es un libro de este tipo no es de las cosas que se venden por ahí, aunque si tienes la suerte de encontrarlo en una librería, es de esos hallazgos que se atesoran, porque el libro es una delicia. No sólo por las recetas, recopiladas de un montón de madres y transcritas tal cual o casi como ellas las contaron. Sino también por la edición en forma de cuaderno, los dibujos, los divertidos haikus culinarios de Pepa Bueno y el sentido del humor y el cariño que rezuma por todas partes.
Con respecto al copyright, el libro no lo tiene “como para el Big mac o el Whooper, porque las recetas de las madres están hechas para todas y para todos los hijos de Adán y Eva, así dejando el Big mac y el Whooper restringidos y aparte con su (c), el QM será siempre la alternativa de la salud”. En vista de lo cual me dispongo a copiaros una receta, aunque me cuesta elegir entre tanta receta entrañable y sencilla. Me voy a quedar con este Pollo en Gelatina de Pilar Ortega Núñez, un prodigio de simplicidad y elegancia como receta, y además de economía, que no es incompatible:

Pollo en gelatina de Pilar Ortega

1 pollo, 1 bolsa de asado, sal.

  1. Salar el pollo interior y exteriormente. Introducirlo entero en la bolsa, con cuidado de no romperla, totalmente en seco, y cerrar la bolsa atándola fuertemente. Colocar el pollo en su bolsa dentro de la olla exprés con 4 o 5 dedos de agua y cocerlo 30-45 minutos.
  2. Pasado este tiempo, colocar la bolsa ya abierta con el pollo en una fuente y cuando ya pueda tocarse con los dedos, sacarlo, ir quitando los pellejos, y en un molde, preferiblemente de plástico porque se desmolda mejor, colocar las tajadas (las más vistosas hacia el fondo) que vamos obteniendo al desmenuzar o deshuesar el pollo en la forma que mejor nos parezca, aprovechando absolutamente todo.
  3. El caldo en el que nos encontrábamos el pollo al sacarlo de la bolsa es su propia gelatina. La añadimos en el molde de modo que se introduzca entre los trozos y, a continuación, hacemos una pequeña presión (puede ser con un plato pequeño).
  4. Introducimos así el molde en la nevera y al día siguiente estamos en condiciones de volcarlo, obteniendo un flan en el que los trozos de pollo se ven a través de la gelatina.

1 Comentario »

  • Room More • 11 . 01 . 2008 • 16:25

    No solo nuestras queridas madres, sino tambien nuestras queridas abuelas, cuyas recetas muchas veces son olvidadas y dentro de ellas se va toda una saga de tradiciones. Recuerdo un restaurant en La Habana, el Huron Azul, donde rescataban estas recetas ancestrales de la comida cubana. Una delicia real. Podeis verlas en http://www.huronazul.info

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