27 09 06
La clásica barbacoa
El hijo de Néstor, el muy valiente Trasímedes, condujo a la novilla, se colocó cerca, y el hacha segó los tendones del cuello y debilitó la fuerza de la novilla. Y lanzaron el grito ritual las hijas y nueras y la venerable esposa de Néstor, Eurídice, la mayor de las hijas de Climeno.Luego levantaron a la novilla de la tierra de anchos caminos, la sostuvieron y al punto la degolló Pisístrato, caudillo de guerreros.Después que la oscura sangre le salió a chorros y el aliento abandonó sus huesos, la descuartizaron enseguida, le cortaron las piernas según el rito, las cubrieron con grasa por ambos lados, haciéndolo en dos capas y pusieron sobre ellas la carne cruda. Entonces el anciano las quemó sobre la leña y por encima vertió rojo vino mientras los jóvenes cerca de él sostenían en sus manos tenedores de cinco puntas.
Después que las piernas se habían consumido por completo y que habían gustado las entrañas cortaron el resto en pequeños trozos, lo ensartaron y lo asaron sosteniendo los puntiagudos tenedores en sus manos.
En el canto III de la Odisea se describe el banquete con que el auriga Néstor honró a la diosa Atenea, un fragmento del cual he copiado. Me imagino esta parrillada un tanto más espectacular que las que se celebran los veranos en los jardines de las urbanizaciones. Es verdad que el arte de cocinar al fuego es quizá históricamente el más primitivo (aunque posiblemente se emplearon antes el secado, la curación y la maceración), pero ya veis que hubo tiempos en que no lo desdeñaba un rey a la hora de agasajar a una diosa.
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