15 01 07
Kant con los amigos en torno a la mesa
La conocida anécdota según la cual los vecinos de Königsberg podÃan poner en hora sus relojes al ver al filósofo dar su paseo habitual nos hace pensar que una persona tan metódica tenÃa por fuerza que ser aburrida y hasta antipática.

Sin embargo se sabe que Kant era extremadamente sociable. Asà lo describe su alumno Herder: Su ancha frente, hecha para pensar, era la sede de un gozo y de una amenidad inagotables; de sus labios fluÃa un discurso pletórico de pensamientos. Las anécdotas, el humor y el ingenio se hallaban constantemente a su servicio…
Como nos cuenta Roberto R. Aramayo (Immanuel Kant Ed. Edaf Madrid 2001)
TenÃa buenos amigos y disfrutaba mucho de las gratas e intrascendentes conversaciones mantenidas con el puñado de comensales que congregaba muy a menudo en su propia casa. En torno a su mesa, siempre regada por buenos vinos, que cada invitado podÃa escanciar individualmente, nunca encontraban asiento menos personas que las gracias (3) ni más que las musas (9), incluyendo al anfitrión quien jamás consentÃa que sus contertulios abordaran problemas filosóficos y amenizaba esas reuniones charlando con gran conocimiento de causa sobre cualquier otro tema.
Todo se hallaba meticulosamente calculado de antemano para la armonÃa, los comensales, los platos, las invitaciones, la conversación. Pero es que el pensador del imperativo categórico dejó también escrito que “el acto de vivir bien que mejor parece concordar con la verdadera humanidad es una buena comida en buena compañÃa”. AntropologÃa (1798)
*Imagen de la estatua de Kant en Kaliningrado procedente de Wikipedia
Ver más entradas en el




























3 Comentarios »
Chester Thomas C. • 16 . 12 . 2007 • 1:11
La anecdota, sea o no verdadera, de algún modo convierte a Kant en un mito. En la CrÃtica de la razón práctica, en innumerables ocasiones se encarga de desmentirlo, a saber, los seres humanos, por más que queramos, no podemos movernos exclusvamente por los dictámenes de la razón. El desorden, qué duda cabe, también habitaba en Kant.
Saludos.
http://chesterthomas.wordpress.com
Spoom • 16 . 12 . 2007 • 10:02
Lo que más me interesó al contar estas cosas de Kant era, efectivamente, desmitificar un poco y además expresar el hecho de que la inteligencia no está reñida con la diversión y la alegrÃa, sino más bien todo lo contrario. La visión que tenemos de Kant no sólo se basa en la famosa anécdota, sino en que pocos (tampoco yo) son capaces de “hincarle el diente” a su obra. Pero por poquÃsimo que te acerques a su figura y a su pensamiento, confirmas que todo reduccionismo es engañoso y que es un personaje de una riqueza que nada tiene que ver con el aburrimiento.
Saludos, Chester.
yarana • 13 . 10 . 2008 • 18:07
Hola.
Tengo que hacer una exposicion acerca de Kant y tengo que hablar sobre una anecdota de este gran personaje pero no entiendo bien en si, cual es la anecdota. Agradeceria que alguien me explicara. Les dejo mi correo, yaranac@hotmail.com.
Gracias
Escribir un comentario