28 09 06
El vendedor de quesos
Qué alegrÃa cuando te encuentras con gente que sabe de qué va su oficio. El martes estuve comprando queso y me atendió un vendedor experto y parlanchÃn. Ahora, que si hubiera tenido prisa… Me estuvo contando de los problemas para conservar la comida que tenÃan antiguamente, cuando no habÃa cámaras. Ya os imagináis que era bastante mayor. Me habló de quesos medievales y de como los conservaban en manteca (ignoro si el dato es cierto, pero me dio a probar uno de Cuenca conservado asà enterito y que tenÃa un estupendo sabor).
Le dio a una señora la receta para conservar el queso en aceite. Casualmente yo habÃa hecho esa misma receta hacÃa unos dÃas con un queso de cabra que habÃa comprado allà mismo, hierbas frescas y ajo. La suya era para queso feta y recomendaba aliñarlo con orégano. En todo caso es una buena solución para no tirar el queso fresco que se pone malo tan pronto.
Comparto también un truco familiar probadamente eficaz para alargar unos dÃas la vida de estos quesos tan delicados (gracias T. M.). Consiste simplemente en no ahogarlos en plásticos sino ponerlos en un platito y taparlos con papel de aluminio de modo que en vez de irse pudriendo, se secan. En cualquier caso, duran más en el aceite, aunque el sabor cambia completamente.
Y volviendo al vendedor, no sé si lo volveré a encontrar, porque aunque parezca mentira, estaba en un supermercado de cadena grande. SÃ, sÃ, de esos en que los empleados muchas veces no logran llegar ni a la categorÃa de aprendices porque están cambiando todo el rato. Quién sabe si este excelente vendedor de quesos estará mañana filetando merluzas… En todo caso, le deseo toda la suerte del mundo.
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