05 02 09

Comidas contra la soledad

“Madame Sazerat nos ha dado una de esas comidas de las que ella tiene el secreto y que, como diría tu pobre abuela citando a madame de Sévigné, nos sacan de la soledad sin darnos compañía”.


La cita es de Marcel Proust: En busca del tiempo perdido V – La Prisionera.

Me hace gracia pensar en tantos blogs de cocina tan estupendos que visito a menudo y que “nos sacan de la soledad sin darnos compañía” y nos alimentan sin darnos de comer. Y es que a veces comer-comer es lo que menos importa, y una receta y unas fotos colgadas en Internet nos transmiten justo lo que necesitamos.

En torno al comer hay tanto significado social y emotivo que no es raro que la propia comida tome un papel secundario, pasando a primer plano cómo se hace, cómo se sirve o simplemente lo que simboliza. El caldo de enfermo amorosamente preparado, los manjares tradicionales de ciertas fiestas, la mesa preciosamente puesta para una ocasión especial, el brillo de la vajilla y de la plata a la luz de las velas, los manteles limpios y bien planchados… A veces lo que se come es lo de menos, porque lo que se come es alegría, compañía, el cariño de los que lo han preparado. Una sola cucharada de ese caldo materno calienta el corazón más que todos los manjares de este mundo.

“ – Y una vez porque sale crudo y otras porque sale quemado, ello es que siempre tenemos diversión en la mesa.
– Y en fin, que nos resulta una salsa con la que no contamos: la alegría.
– Que no se compra en ninguna tienda (…)”

Benito Pérez Galdós: Torquemada en la cruz

Por eso la afición a cocinar suele ser algo más que simple glotonería. Sí, normalmente a quien le gusta cocinar, le gusta comer… , pero a veces no importa tanto que un plato quede perfecto, ya que preparar comida tiene muchas más implicaciones. Para empezar, cocinar supone casi siempre “comer juntos” y que una comida cualquiera deje de ser cualquiera para convertirse en una pequeña fiesta. Es muy raro cocinar para uno mismo. Cocinar y soledad me parecen los dos términos más antitéticos que puede haber. La comida que se compra hecha y se calienta en el microondas puede ingerirse en solitario frente al televisor. La comida cocinada por alguien que nos conoce requiere de familia o amigos para ser degustada como Dios manda.

Cocinar supone también dejar vía libre a los recuerdos: ignoro la razón de que los resultados de lo que se cocina se acaben siempre midiendo por el “efecto ratatouille”, pero así es. Contad los mmm reales ante un plato y buscad su verdadero origen, y buscadlo también en vuestros propios mmm de cocineros -los que cocináis-.
Además resulta que ese efecto ratatouille no se produce sólo al degustar el plato, sino que es provocado por todo lo que implica cocinarlo, desde que se entra en la cocina, al pasar las páginas del recetario, tocar los utensilios, los ingredientes, ver cómo la receta se va poco a poco construyendo, hasta el momento de tenerla en el plato, lista para ser comida.

Pero para que todo eso suceda hay que reconocer que cocinar necesita sosiego y tranquilidad. Una expresión que debería ser contradictoria en sí misma es la de “cocina rápida”. Un plato puede hacerse en poco tiempo porque es sencillo, pero nunca habría de cocinarse rápido. Confieso que no simpre lo consigo, pero cuando sí: qué bien. Cocinar y luego comer pueden ser oportunidad de romper el ritmo para preparar y disfrutar en paz y tranquilidad lo mejor que tenemos: la compañía de otras personas. Alimentar el cuerpo y el alma.

Ya veis qué responsabilidad. Tendríamos que decir con Gerardo Diego:

“No escribiré ya más un verso
en que no haya embarcado toda el alma
aunque no lo parezca
aunque se le antoje frívolo
al que no sabe la misión del fuego
y su escondido origen”

Cambiando “escribiré verso”, por “cocinaré plato”, con permiso del poeta. Qué rico nos quedaría todo.

Tendría que haber titulado el post comida contra la soledad, contra el estrés y contra el olvido, pero es que hay más.

Cocinar tiene también las asociaciones personales que le dé cada uno. Para mí se relaciona con naturaleza, campo, mar: los distintos ingredientes me traen color, olor, lluvia, sol, fuego, viento, tierra, madera, bosques, huertos y olas. Una actividad bastante placentera y relajante, en suma.

Me encantaría hacer una lista de las palabras que a cada uno nos evoca el meternos en la cocina. Os animo a contarme las vuestras. Y mientras tanto me quedo con el huerto de Fray Luis de León (dichoso él, quién lo tuviera…)

“Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto;
y, como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura;
y, luego sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo, de pasada,
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruido,
que del oro y del cetro pone olvido.”

Fray Luis de León: Vida retirada (fragmento)

Nada, os dejo. Me voy a la cocina a preparar la cena lejos “del mundanal ruido”.

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14 Comentarios »

  • Dominique • 05 . 02 . 2009 • 21:33

    ¡Precioso post! Maravilloso. Me ha encantado el texto, la selección de citas y las fotos. Enhorabuena por tus conocimientos, por tu buen gusto al cocinar y al fotografiar y por escribir tan requetebién. Hoy has conectado con mis sentimientos y me has emocionado. Y en un orden de cosas más simple, ¡es difícil encontrar un blog en español sin faltas de ortografía!

  • Zerogluten • 06 . 02 . 2009 • 0:53

    Me acabas de dejar sin palabras.
    Te doy absolutamente toda la razón en todo.
    Como bien ha dicho Dominique te alabo el gusto, lo tienes exquisito. Las citas fabulosas, las fotos preciosas…. que envidia escribir así!
    Me ha encantado esta entrada. Felicidades y que disfrutes tu cocina en buena compañía.
    Besitos sin gluten

  • pasta fresca • 06 . 02 . 2009 • 14:53

    Entrar en tu blog es como teletransportarte a un claro de bosque limpio, fresco y débilmente iluminado. Un placer, le levantas el ánimo y le relajas la musculatura, incluso la cerebral, a todo el que abre esta puerta. Felicidades por ser tan cabal.

  • Gloria • 06 . 02 . 2009 • 16:57

    Yo me apunto a lo de Dominique, Zerogluten y pasta fresca.
    Como no se escribir tambien como tu no se que mas decirte,
    bueno te puedo decir que me ha gustado tanto que se lo he leido a mi hija y que seguramente te lo copie a mi blog (familiar), ya que si pongo el link solo, no creo que se molesten en leerlo, son bastante poco internautas.
    Gracias por contarnos unas cosas tan bonitas.

  • Spoom • 06 . 02 . 2009 • 20:36

    Dominique, Zerogluten, Pasta fresca y Gloria: ¡vosotras sí que me dejáis sin palabras!
    Muchos besos a todas y a disfrutar del fin de semana!

  • Israel • 10 . 02 . 2009 • 15:11

    Desde pequeño he tenido la suerte de tener una madre que cocina como los dioses. Supongo que ello me ha predispuesto a tener un paladar bastante exigente y a interesarme por la alimentación y el buen comer. Me hace gracia cómo muchas madres alardean de que sus hijos “comen de todo”. Otra cosa es que sepan apreciar lo que comen. Y más hoy en día cuando mucha gente de mi generación (25) aborrece la cocina. El placer que supone degustar lo que uno prepara, más si es en compañía, nos hace ser más críticos con nosotros mismos, conocernos mejor y explorar nuestros sentidos. Y no estoy hablando de complicadísimas recetas. El ver la cara de mi amigo al probar mi bacalao a la vizcaína ha sido una de las experiencias más gozosas de mi vida.

    PD. Deberían incluir tu blog en el movimiento Slow. Más de uno aprendería el arte de fotografiar, escribir y cocinar bien. Y sobretodo, a tomarse la vida con filosofía y buen humor.

  • Spoom • 10 . 02 . 2009 • 19:29

    Hola Israel, qué lujo estas madres ¿verdad? La mía -que debería haber pertenecido a slow- ha estado en mi cabeza en todo momento mientras escribía este post.
    Tu bacalao debe de ser algo impresionante, seguro que te lo enseñó ella. ¡Me gustaría ver la cara de tu amigo! Siempre pienso que la prueba de que un plato ha salido de verdad bien son las caras, los mmm del primer bocado. El repetir, lo que luego se diga, eso ya no es tan espontáneo, jaja.
    Muchas gracias por lo que dices del blog, los que me hacéis tomarme la vida con filosofía y buen humor sois vosotros con estos comentarios tan amables.
    Un abrazo

  • carmen rico cots • 18 . 02 . 2009 • 11:56

    Hola Spoom, con que claridad y sencillez has relatado lo que muchos sentimos y pensamos, entre los que me encuentro, pero que difícil es decir cosas escribiendo!! He disfrutado, de verdad. Gracias por el texto y gracias por acordarte siempre de ellas, de nosotras: las madres. Raro es el blog, rara es la receta que no se cite a las madres, verdaderamente han marcado nuestra trayectoria. Bueno que no se enfaden los padres!! que su papel también ha sido importante…que nosotras a veces… en fin!!! Un fuerte beso

  • Spoom • 19 . 02 . 2009 • 9:16

    Hola Carmen, es verdad, que no se enfaden los padres… el mío en concreto es super cocinero.
    Y cómo me alegro de haber sintonizado con lo que piensas, es que la cocina y el comer juntos cada vez es más importante en este mundo acelerado en el que vivimos, y quieras que no, en eso tenemos un papel muy importante las madres y los padres. Como educadores por un lado, y también al hacer esfuerzo de preparar una buena cena y poner una mesa decente muchas veces a pesar del cansancio de todo un día de trabajo. En mi opinión, ese esfuerzo compensa siempre, tanto en salud física como espiritual.
    Besos

  • María • 19 . 02 . 2009 • 17:24

    Hay un viejo dicho sefardí que dice que no importa lo que comamos mientras lo hagamos en compañía de personas que aprecias. Lo importante es muchas veces los recuerdos que un determinado plato nos trae a la memoria, mientras lo cocinamos o mientras lo degustamos: un viaje, un lugar, una persona que ya no está y que disfrutaba como nadie cualquier tipo de platillo hecho con esmero y sobre todo con mucho mucho cariño…

  • Maria Jose • 21 . 02 . 2009 • 2:08

    Uffff me encanta como escribes…y las fotos…me dejas sin palabras, son preciosas

  • Spoom • 25 . 02 . 2009 • 14:02

    María: qué bonito… Muchas gracias por tu comentario.
    María José: Muchas gracias a tí también y te digo lo mismo que a Zerogluten: vosotras sois la que me dejáis sin palabras a mí.
    Un abrazo a las dos

  • Guillem Pujol • 31 . 03 . 2009 • 19:58

    Soy un divorciado que vive solo y amante de la cocina. Me gusta cocinar y si es para otros,mejor. Un “manitas”,vamos. Pero descubrir tu comentario, aparte de emocionarme, me ha reafirmado en lo que para mi,que a partir de ahora ya me rebajo a la condición de novato, siempre ha sido lo más importante para quien está en la cocina: el amor y el respeto hacia quien está en la mesa esperando el resultado de nuestro trabajo. Si tras la comida hay felicidad, “miel sobre hojuelas”.
    Felicidades por lo que refleja tu post, que a fin de cuentas es cómo eres tú. No cambies.

  • Spoom • 02 . 04 . 2009 • 15:49

    Hola Guillem, muchas gracias, y por supuesto que tras la comida hay felicidad: y no sólo porque quita el hambre!!
    Un abrazo

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